sábado, 10 de julio de 2010
Obediente nena
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opinión
sábado, 24 de abril de 2010
Regalo a un putero afortunado
Muchos amigos me comentan lo afortunado que soy por viajar por el país continuamente. Yo creo que los afortunados son los que lo hacen por todo el mundo, o eso creía hace unos años. Cada vez estoy más harto de los hoteles, aeropuertos y carreteras. Vivimos a caballo entre dos ciudades y aunque tiene sus ventajas, también jode no tener la camisa que quieres en la casa que toca, o dejarte tu vídeo juego favorito a 100 kilómetros. Como os digo también tiene sus alegrías, una de ellas es cuando María me puede acompañar, entonces os aseguro que tener habitación, dietas y dinerito para gastar a cargo de la empresa se convierte en una gozada.
Hace un mes me enviaron a Tarragona. Había estado varias veces, de turista y por trabajo, pero nunca con María. No hace falta que os diga que os contaré lo que ocurrió una vez que mi traje colgaba del percehero, el portátil estaba sólo atento al msn y el móvil desconectado.
En cuanto llegamos a la habitación del hotel (hotel Eurotarraco, para los que queráis pasaros por allí por si os gusta nuestra aventurita y queréis probar) no me podía creer lo que había tras la ventana. Una casa de putas con todos sus lucecitas como caramelos a la puerta de un colegio. En cuanto lo vi se me pasaron por la cabeza mil cosas, no sé que me pasa el viernes pero mi cerebro deja de trabajar y cede el mando a mi bragueta. Corrí la cortina para que María no viese nada y tras arreglarnos salimos a cenar.
Si paga la empresa no puedo ir haciendo el loco, pero siempre hay la posibilidad de que invite a cenar a algún cliente. En esos casos el límite, una vez al mes, se puede sobrepasar y nadie levantará la voz. Hay un pacto de silencio entre directivos, compañeros y socios, todos sabemos que el 90% de esas excepciones corresponden a puterío, lujos con la señora o amante o cualquier otra cosa que no se parezca a un cliente. Ni que decir cabe que en esas ocasiones no se me ocurre mirar el precio. Pedimos pescado, algo de marisco y vino. Dos botellas de Paco & Lola de las que dejamos media, que lujo derrochar si no pagas. La frontera de la media botella de vino por cabeza se cruza en una sola dirección, la del pecado. Los ojos de María empezaron a entornarse en su gesto característico de guerrera del sexo. No estábamos en condiciones de conducir, porque en ese momento me hubiera encantado ir a Chatelet de Salou para ver como María se hinchaba a orgasmos. Sólo se me ocurría una cosa, de camino al hotel coger una niñita en la casa de putas y acabar la fiesta en el hotel. María siguiendo su habitual juego de seducción se había quitado el tanga y abría las piernas para que bajo el mantel pudiera ver su coño húmedo. Me hubiera echado al suelo para lamérselo con ansia, pero no creo que colara que estaba buscando una lentilla. Tuve que retirar la copa de mi chica, el vino transforma a los guerreros en dioses y María es de las diosas que atemorizan.
Por suerte el hotel no quedaba muy lejos y recordaba bien el trayecto, de otra manera me hubiera costado llegar mirando más el coño de mi pareja que a la carretera.
- Ya vamos para el hotel? no quieres que vayamos a ligar? - susurró mi copiloto.
- No te has fijado lo que había delante del hotel?
- No... - María hurgaba en mi pantalón intentando sacarme la polla.
- Una casa de putas, me encantaría sacar una chica para llevarla al hotel.
- No quiero niñas...
Esa respuesta me dejó en fuera de juego. No había nada que me apeteciera más en ese momento que una negrita para lamerla con María.
- Quiero ser yo la puta...
Trago saliva. Mi polla palpita. Sé que siempre le ha excitado la sensación de cobrar y obedecer. Ya lo probamos una vez. A todos nos encanta sentir la sumisión en algún grado, si además tiene la recompensa del dinero, la fantasía es completa.
Encaré el coche a la entrada del puticlub. Tenía un parking amplio y suficientemente oscuro para pasar inadvertido. María se masturbaba el coño y se pellizcaba los pezones. Varios coches entraron tras nosotros y aparcaron a unos metros. Un grupo de amigos que sólo tenían las golosas luces entre ceja y ceja, promesa de media hora de placer.
- Vas a hacer lo que yo diga - no sugerí, se lo ordené. Me saqué la polla del pantalón y cogí su cabeza para que se la metiera en la boca. Empecé a acariciarle el coño metiéndole dos dedos con firmeza, ella se arqueaba para que entraran dentro y gemía con la boca llena.
Yo no perdía detalle del retrovisor, hasta que apareció lo que esperaba. Un Opel Astra, vulgar, lento y sobrio, conducido por un hombre, sin acompañantes. Retiré la cabeza de María y salí del coche.
El Astra aparcó cerca de nuestro coche y pude acercarme sonriendo, con naturalidad. El hombre me miró un poco sorprendido y miró alrededor buscando explicación a mi presencia allí. Sin duda vio que en mi coche había una mujer rubia.
- Hola
- Hola - contestó el hombre con cara de pocos amigos, saliendo con dificultad del coche. Pude oír la música de su radio cd antes de que apagara el contacto. El Barrio, genial y decadente, buena señal.
- Es que verá, no sé como decirlo... he venido con mi amiga - tragué saliva, intentando parecer dócil y nervioso - y mi amiga me ha pedido un favor.
- Quita de en medio, no me toques los cojones... el favor vengo yo a que me lo hagan.
El hombre debía tener unos cincuenta años, fornido, muy moreno, sin duda trabajador de la construcción, de voz ronca y hosca.
- Es que mi amiga... no sé como decirle, a mi las mujeres no me gustan... pero que no quiero nada con usted no piense mal! pero es que ya nos íbamos para casa y mi amiga me decía que....
Por primera vez vi algo de curiosidad en el obrero, miró de reojo hacía nuestro coche y pudo ver las piernas desnudas y el tanga por la rodillas. Se puso de puntillas para ver más y movió las manos buscando equilibrio.
- No se quiere ir a dormir sin hacer algo.... su chico fue a una despedida y le han dicho que se fue de putas con los amigos... está borracha pero lleva toda la noche pidiendo que la traiga a un sitio así. Está medio depre - depre? ni recuerdo como pude parecer tan petardo.
- Está buena... - nuestra presa se relamía como un lobo mirando un ternero.
- Está loca! pero... su chico se merece que le paguen con la misma moneda.
- Nene para pagar ya pago ahí dentro.
- Es que ella - empezó a andar hacia el coche y yo le seguí - sólo quiere jugar, por eso quería que yo viniera con ella.
María tenía las piernas bien separadas, el coño abierto y lo acariciaba resbalando sus dedos por el clítoris. Se había sacado las tetas por encima de la camiseta y se veía absolutamente deseable.
- Joder... - el obrero estaba alucinado - tu que eres? maricón? joder nene yo no os entiendo.
- Que le vamos a hacer - el obrero como si ya estuviera en el puticlub se acercó a la ventana de María y sin dirigirle la palabra comenzó a pellizcarle el pecho y sobarle el coño. Lo hacía con rudeza, como si prepara cemento en su día a día. Yo miraba desde la otra ventana, excitadísimo.
- Vaya puta... esto si que es una puta - me miraba el obrero riendo, como si hubiera acertado la lotería. María abría las piernas, ofrecía el coño y me miraba completamente enloquecida.
El hombre del Astra se bajó la bragueta y sacó su polla morena y peluda por entre los dientes de la cremallera. Se puso un poco de puntillas y obligó a María a metérsela en la boca. No podía aguantar le excitación, ella chupaba ruidosamente, gozando.
- Maricón si quieres mirar no te cortes, ven pacá que así me tapas por si viene el segureta.
Me acerqué y miré loco de placer como María chupaba y sorbía como poseida. El obrero tenía una polla no muy larga, pero gruesa con un glande muy hinchado y brillante. Hábilmente tenía la mano dentro del coche y follaba a María con los dedos, ella le ayudaba moviendo el culo, deseando que esos dedos fueran una polla.
Cuando vi que le hombre buscaba la puerta para abrir tuve que calmarle.
- Córrete que viene alguien...
Mi advertencia pareció hacer efecto y acompañando el movimiento de María empezó a embestir follándole la boca a mi chica. Ella ya se había corrido un par de veces y cuando el obrero empezó a magrearla con más fuerza vi que se iba correr por tercera vez. El obrero no pudo resistir más cuando María mirándole a los ojos le susurró.
- Que pasa, no te vas a correr? para maricones ya tengo a este...
Mano de santo. En tres oleadas nuestro amigo dejó la puerta del coche, la cara el pelo de María y sus calzoncillos llenos de una leche blanca y densa.
El pobre hombre quedó encorvado, sudoroso susurrando palabras incomprensibles.
Con una sonrisa alzó la vista, buscando complicidad como un niño que ha robado un chupachups de un kiosco y ha sido atrapado.
- Aparta gordo - de un empujón lo alejé del coche. El pobre hombre se trastabilló casi cayendo al suelo. Entré al coche mientras el obrero gesticulaba con la polla flácida asomando por el pantalón. María se despidió con un inocente saludo y pude ver por el retrovisor la cara de expediente x que se le había quedado al pobre hombre.
No hablamos, el hotel estaba tan cerca que no dio tiempo. Aún recuerdo la cara del vedel cuando vio los restos de semen aun frescos en la cara y pelo de María. Ella seguía risueña, caliente. Sólo le di tiempo a lavarse la cara. La follé por detrás, de pie apoyada en la ventana, mirando el parking en el que acabábamos de acercarnos un pocos más al infierno de los lascivos.
sábado, 20 de febrero de 2010
Año nuevo cuernos nuevos
Pensaréis, ¿que coño viene a contar este ahora del fin de año? Razón no os falta. Miro la fecha del último post y tanto tiempo sólo tiene explicación: o has pasado a mejor vida o has abandonado el mundo blogger. Por fortuna ninguna de las dos cosas. Ya he comentado en otros posts que la vagancia es uno de mis vicios, y la poca constancia uno de mis defectos. Pero no os preocupéis, en estos meses hemos seguido ganándonos un lugar en el purgatorio, junto a viciosos, lujuriosos y sodomitas.
El fin de año siempre ha sido una fiesta que me ha desagradado. En general cualquier cosa impuesta me molesta. Divertirse por obligación y desear buen año a todo el prójimo no entran en mis aficiones predilectas. Esa noche soy un hipócrita, a muchos de los que saludo y felicito el año nuevo les deseo lo peor. Por cambiar de caras y llevar mi hipocresía a otro lugar decidimos pasar el fin de año en la villa y corte.
Sin duda uno de los mejores hoteles de Madrid es el Puerta de América. Si en tu vida la estética es importante debes pasarte por allí. Cada planta ha sido creada por uno de los mejores arquitectos o diseñadores del mundo, creando un entorno de ciencia ficción, fantasía y glamour. Cada esquina es buen escenario para una foto en la que sólo una modelo absolutamente desastrosa no luciría. Compramos un paquete con una buena habitación y cena incluida. ¿Pasta? sí, pero ¿quien ha dicho que los caprichos fueran baratos? El plan era cenar tranquilamente, calentarnos con los modelitos de los presentes (no nos engañemos, donde hay dinero suele haber mejores cuerpos, caras y ropa, un buen regalo para cualquier voyeur) y luego ir a alguno de los clubs liberales madrileños a empezar el año saboreando pollas y coños ajenos.
Los planes sólo funcionan cuando no los prepara uno mismo. María escogió un vestido negro con espalda descubierta y un conjunto de ropa interior del mismo color. La tradición de la ropita roja es divertida pero definitivamente una horterada. Como no, llevaba un tanga delicioso, medias a media pierna y el coño perfectamente depilado y perfumado.
Nuestra mesa era compartida con tres parejas más de tres franjas de edad, 30, 40 y 50. Sin duda los que tenían más morbo eran los maduritos. Ella operadísima, él con una de esas camisas horrendas a rayas con el cuello blanco que sin duda evidenciaba una de sus aficiones: las rayas. Creo que me pidió coca antes de empezar el segundo plato. No sé que tiene mi cara que siempre me piden drogas. Lo malo es que la policía tiene la misma errónea impresión y me han cacheado alguna vez que otra. Los de treinta eran una parejita made in opus. Ella guapita, con unas caderas y muslos desbocados y celulíticos, gafitas metálicas, mucho colerete y labios finos, poco sugerentes para un adicto al sexo oral. Su compañero en la misma linea, gordo, sudoroso y decadente, con cara de micropene y futuro adicto al cruising. Le sugerí a María que me pondría verla comerle la polla y por primera vez en años me miró sorprendida y asqueada. Los cuarentones eran la parejita absolutamente normal. No bebían, no fumaban y seguramente no follaban. Empeñados una y otra vez en hablar de su viaje de novios a USA y de las ganas que tenían de ser papis. Eran todo menos sugerentes, peores que bromuro.
En un par de ocasiones intenté llevar la conversación con Eusebio, el cincuentón, hacia el terreno golfo. Él me siguió, pero por un desvío que yo no insinué. Putas, me decía al oído "cuando dejemos a estas nos vamos tu y yo a putas, y nos ponemos a gusto de todo!" vamos que no contaba con su mujer, curiosamente llamada también Maria. Una pena porque su señora era muy sugerente, su ropa su olor, su forma de hablar todo en ella era deseable. Mi chica y yo hubiéramos pagado por su compañía, definitivamente hay veces que no valoramos lo que tenemos. Eusebio parecía no ver el morbo de su mujer pero creo que era de los pocos en no hacerlo. Seguro que mientras él se divertía María no se quedaba en casa esperando. No me costaba nada imaginarla abierta de piernas mientras cualquier hombre dispuesto la hacía correrse una y otra vez.
Sabéis que en fin de año uno bebe y mezcla sin sentido. Las mesas van perdiendo la compostura y es frecuente ver numeritos subidos de tono, comentarios desafortunados y promesas de lo que va a pasar en las próximas horas. Los treintañeros se fueron rápido a una fiesta a la que fuimos invitados y que educadamente declinamos al unísono María y yo. Puede que la fiesta de los gordos acabara en orgía romana pero no queríamos correr el riesgo de ser devorados a media noche en un ataque de ansia. Los de cuarenta no tardaron mucho más en juntarse con otra mesa en la que había ex-compañeros de universidad o algo así, la verdad no necesitaban una excusa mucho más elaborada para irse.
Eusebio seguía con su planteamiento de noche golfa y las dos Marías haciendo buenas migas. No podía parar de imaginarme comiendo el coño de la señora a medias con mi chica. Tras un buen rato en el que ya nadie estaba sentado y Eusebio iba de mesa en mesa, su señora decidió que era hora de irse a casa. Tras despedirse con un par de besos de su marido abandonó la fiesta junto a dos matrimonios tiesos como el cemento que la llevarían a su casa. Eran vecinos y sin duda hicieron feliz al cincuentón. Su mujer aun no se había ido y ya me estaba haciendo gestos de que fuera hacia él.
Dejé a María tomando una copa en nuestra ya solitaria mesa, frotándose los doloridos pies por los zapatos de tacón absolutamente fetish. Eusebio se acercó a la barra y pidió dos Whiskeys. Odio esa bebida, pero me pareció que a esas horas tanto daba whiskey como anís del mono. Seguía insistiendo en ir de putas a un club de la Moraleja, en meternos coca, en follarnos la misma puta... un reguero de pervesiones que acabaron en un "claro cabrón como tu ya tienes la puta en casa" fingí molestarme y el rectificó de inmediato "coño, lo digo en el buen sentido" Yo le confirmé que María era muy buena amante pero él no era del tipo de hombres que valorara eso. Quería variedad, mando y dominio. No paró de contarme sus aventuras con mujeres de amigos, putas de todas las edades y razas... menos trans "que a mi las pollas me dan alergia" Me pidió otro whiskey y yo miré hacia María preocupado. Llevaba ya un rato con el pelma de Eusebio. Se había sentado una chica junto a ella, con un vestido rojo, melena rizada y algo anchita de carnes. María reía sin parar y viéndome por encima del hombro de su nueva amiga me señaló con el pulgar que estaba bien. El cincuentón incorporó ahora a otro hombre que estaba en la barra a nuestra conversación. Regordete, pero bastante más joven que Eusebio, no paraba de sonreir y darle la razón, sin duda, de los tres era el que más rato pasaría vomitando esa noche en el baño.
En cuanto pude pedí dos ron con cola e intenté escaparme hacia María y su amiga. Cuando me había evadido mi pareja me negó con el rostro. Sorprendido giré 45º y me acerqué a una barra desde la que tenía buena vista de la intrigante escena. No paraban de reír. La misteriosa chica de rojo hablaba al odio de mi chica, le acariciaba el rostro, le susurraba, en definitiva, la seducía. La morena sacó un móvil del bolso y no sé que enseñó a María pero ella cambió el rostro y se mordió ligeramente el labio inferior. Yo ya estaba por el segundo cubata cuando se levantaron cogidas de la mano y enfilaron camino al ascensor. Quise seguirlas pero por la cara de María ví que no estaba invitado. Miré el reloj y supe claramente que mi plan había naufragado del todo. No sé cuantos cubatas llegué a tomar. Si sé que tuve que aguantar a un amigo de Eusebio que me pedía coca, un chico gay que había equivocado el tiro, una señora que me confundía con no se quién, y a Eusebio insistiendo en llevarme de fiesta. Seguí anclado a la barra fantaseando con lo que me estaba perdiendo. Tras un par de horas recibí un mensaje al movil "no subes?" la sangre se me desplazó hacia el centro del cuerpo, cerca de la polla para lo que pudiera pasar. El ascensor me pareció más lento de lo habitual, tortuoso como un atasco en hora punta. Cuando se abrió en la planta de Zaha Hadid pude ver un reflejo de algo rojo entraba en el otro ascensor.
Casi corrí por el pasillo y abrí la puerta excitado. María estaba tumbada en la cama, desnuda y acurrucada. La luz del baño estaba encendida pero, por desgracia, no había nadie dentro. Llegaba tarde o quizás justo a la hora, cuando ya no podía molestar. Me acerqué a María con ganas de follarla fuerte y correrme rápido, casi como una venganza. Ella cerró las piernas y me dijo "esta noche no, estoy destrozada... esa chica era una bruja" se giró hacia el otro lado en gesto claro. Abrí la cartera y conté el dinero que me quedaba, suficiente para una noche con Eusebio. Cuando giraba sobre mis pies para salir María dijo en un susurro "coge el móvil anda" Vi que en el iphone estaba abierto el álbum de fotos y fui pasando una tras otra las tomas. El coño de María, la lengua de la chica, su tanga rojo, un delicioso coño que no conocía, unos dedos hurgando en un culo, pechos, besos, sudor, ropa por el suelo... me bajé los pantalones y mirando las fotos me cogí la polla fuerte. Empecé a pajearme muy excitado, deseando que María se girara y me comiera la polla. Ella dormía ajena a mi deseo, dejé el movil sobre la cama y sin perder detalle de las fotos seguí hasta correrme en el suelo. Ni me limpié. Me tumbé en la cama mareado, sediento de sexo y cornudo. Sólo llevábamos 6 horas de 2010. Promete el año verdad?
viernes, 4 de diciembre de 2009
Escaqueo laboral
Con la taza de café echando humo, un lápiz en la boca y la corbata aflojada ni el más sagaz de los jefes se atrevería a pensar que me estoy escaqueando. Unos fuman un pitillo en la calle y yo miro algo de porno para relajarme de números, códigos, estimaciones, márgenes y toda la mierda que permite pagar la hipoteca a fin de mes, comer, y algún vicio que otro.
La verdad es que nunca he escrito una entrada durante horas de trabajo. Casi diría que nunca he escrito una entrada entre semana. Creo que para escribir algo sensato no se puede tener la intranquilidad de pensar que te pueden echar por golfo. Mis compañeros no tienen idea de quien soy, nadie sabe que escribo un blog y que tanto María como yo tenemos algunos hábitos cuestionables.
Como en cualquier trabajo hay corrillos, y no os voy a enseñar nada nuevo si os digo cuales son los temas recurrentes: da igual que seas fontanero, contable o ingeniero, si te rodeas de hombres siempre se habla de fútbol, coches, mujeres y en mi entorno, de todo lo que salga en las revistas Man o Dt, incluido evidentemente las mujeres que son portada de esas publicaciones. Muchos de mis compañeros son lectores de amigos como Obediente Nena, o Dala que últimamente, junto a su amiga Tania, demuestra un furor bloguero y sexual realmente sorprendente. Muchos de ellos se han corrido a gusto con las aventuras de mis amigas mientras sus abnegadas y devotas mujeres creían que terminaban algún informe a última hora de la noche.
Por cierto, la mujer de uno de ellos le comió el coño a María como una maestra en uno de esos horribles fines de semana de convivencia (para unir esfuerzos, hacer grupo, solidificar vínculos y cualquier mierda new age que le queráis añadir... por suerte gracias a la situación económica esos planes se ha suprimido durante 2009 y 2010, bendita crisis!) La muchacha había bebido, tenía problemas con su marido, los críos., la suegra... y que iba caliente como una perra!. ¿Al final será verdad lo que se decía de la mujercita de mi compañero? Ay Pedro! si supieras lo que pasó en el aquel baño cuando tu mujer entró diciendo que se encontraba mal y María la acompañó... uy, se me ha escapado el nombre. Bueno, por suerte al inútil de Pedro lo echaron hace unos meses: un recorte de plantilla. Joder ¡dos cosas que agradeder a la crisis en el mismo párrafo!
Algunas veces les he oído comentar lo buena que está "la puta esa, María, sale en blog de un cornudo... a esa le iba a dar yo polla" En esos casos sólo queda sonreír, añadir un guiño cómplice y reafirmarse en el anonimato. Esta sociedad aun no está preparada para que algunos decidamos vivir, en algunas facetas de nuestro día a día, de manera diferente. Chicas os voy a decir algo evidente y que quizas ya sepáis, sois todas unas putas. Ni liberales, ni swingers ni nada de nada. Putas. Aunque la parte definitoria de la prostitución, que es el cobro por un servicio, no aparezca nunca, o muy raramente, en nuesto mundo golfo. Esa es la opinión de la mayoría de personas que os rodean.
En la oficina a veces me siento como un Clark Kent del vicio, con las gafitas y el pelo peinado con ralla al lado para que nadie sospeche que es el hombre de traje azul y capa roja que salva una y otra vez Metrópolis. Seguro que el pánfilo de Superman nunca se llegó a plantear si realmente la ciudad merecía subsistir. Si se hubiera parado a reflexionar sobre ello, habría utilizado sus super poderes para someter a toda la ciudad y escoger , como el emperador de Zimbabwe, a las más bellas vírgenes para su harén, participar en brutales orgías, desnudar a todas con sus rayos x, y arrojar litros y litros de esperma desde cualquier rascacielos para que los niños creyeran que nevaba en pleno verano y llegaba la Navidad a destiempo.
¿Os habéis parado a pensar que cuando se comercializó la Viagra se decidió que el color fuera azul? como el uniforme de Superman. Jamás una medicina nos acercó tanto a un super hombre. Seguramente habréis comprobado que la mayoría de chicos, cuando se les sugiere tomar la pastilla de pfizer responden con un "A mi no me hace falta". Claro, ya sabéis que los hombre tienen una media de 5 relaciones a la semana, tienen erecciones brutales y sus pollas siempre miden más de 18 cm, y lo más curioso, eso es independiente de la edad. Todos somos poderosos fornicadores, machos polludos y auténticos Casanovas capaces de satisfacer legiones de mujeres deseosas de sexo.
Acabo de recibir una llamada de un cliente que quiere un informe sobre una mierda totalmente inservible. No sé para que coño hay gente que necesita estos documentos y cálculos cuando la mayoría de decisiones importantes se toman con una moneda al aire. ¿Tanto estudio y estimaciones para que nadie se percatara de la crisis que se nos venía encima? realmente acabas planteándote tu trabajo y la farsa en que vivimos. De momento, para animar la mañana, voy a echarle un chorrito de brandy Luis Felipe al café que ya no humea. Compró la botella nuestro querido jefe "para motivar al grupo" dijo el cabroncete con sus cuatro pelos jugando al escondite en la brillante calva. Estoy esperando que cualquier día aparezca con unos gramos de coca en una bandeja de plata como premio al empleado del mes. O con unas Viagras. Nunca digo no a un regalo.
La verdad es que nunca he escrito una entrada durante horas de trabajo. Casi diría que nunca he escrito una entrada entre semana. Creo que para escribir algo sensato no se puede tener la intranquilidad de pensar que te pueden echar por golfo. Mis compañeros no tienen idea de quien soy, nadie sabe que escribo un blog y que tanto María como yo tenemos algunos hábitos cuestionables.
Como en cualquier trabajo hay corrillos, y no os voy a enseñar nada nuevo si os digo cuales son los temas recurrentes: da igual que seas fontanero, contable o ingeniero, si te rodeas de hombres siempre se habla de fútbol, coches, mujeres y en mi entorno, de todo lo que salga en las revistas Man o Dt, incluido evidentemente las mujeres que son portada de esas publicaciones. Muchos de mis compañeros son lectores de amigos como Obediente Nena, o Dala que últimamente, junto a su amiga Tania, demuestra un furor bloguero y sexual realmente sorprendente. Muchos de ellos se han corrido a gusto con las aventuras de mis amigas mientras sus abnegadas y devotas mujeres creían que terminaban algún informe a última hora de la noche.
Por cierto, la mujer de uno de ellos le comió el coño a María como una maestra en uno de esos horribles fines de semana de convivencia (para unir esfuerzos, hacer grupo, solidificar vínculos y cualquier mierda new age que le queráis añadir... por suerte gracias a la situación económica esos planes se ha suprimido durante 2009 y 2010, bendita crisis!) La muchacha había bebido, tenía problemas con su marido, los críos., la suegra... y que iba caliente como una perra!. ¿Al final será verdad lo que se decía de la mujercita de mi compañero? Ay Pedro! si supieras lo que pasó en el aquel baño cuando tu mujer entró diciendo que se encontraba mal y María la acompañó... uy, se me ha escapado el nombre. Bueno, por suerte al inútil de Pedro lo echaron hace unos meses: un recorte de plantilla. Joder ¡dos cosas que agradeder a la crisis en el mismo párrafo!
Algunas veces les he oído comentar lo buena que está "la puta esa, María, sale en blog de un cornudo... a esa le iba a dar yo polla" En esos casos sólo queda sonreír, añadir un guiño cómplice y reafirmarse en el anonimato. Esta sociedad aun no está preparada para que algunos decidamos vivir, en algunas facetas de nuestro día a día, de manera diferente. Chicas os voy a decir algo evidente y que quizas ya sepáis, sois todas unas putas. Ni liberales, ni swingers ni nada de nada. Putas. Aunque la parte definitoria de la prostitución, que es el cobro por un servicio, no aparezca nunca, o muy raramente, en nuesto mundo golfo. Esa es la opinión de la mayoría de personas que os rodean.
En la oficina a veces me siento como un Clark Kent del vicio, con las gafitas y el pelo peinado con ralla al lado para que nadie sospeche que es el hombre de traje azul y capa roja que salva una y otra vez Metrópolis. Seguro que el pánfilo de Superman nunca se llegó a plantear si realmente la ciudad merecía subsistir. Si se hubiera parado a reflexionar sobre ello, habría utilizado sus super poderes para someter a toda la ciudad y escoger , como el emperador de Zimbabwe, a las más bellas vírgenes para su harén, participar en brutales orgías, desnudar a todas con sus rayos x, y arrojar litros y litros de esperma desde cualquier rascacielos para que los niños creyeran que nevaba en pleno verano y llegaba la Navidad a destiempo.¿Os habéis parado a pensar que cuando se comercializó la Viagra se decidió que el color fuera azul? como el uniforme de Superman. Jamás una medicina nos acercó tanto a un super hombre. Seguramente habréis comprobado que la mayoría de chicos, cuando se les sugiere tomar la pastilla de pfizer responden con un "A mi no me hace falta". Claro, ya sabéis que los hombre tienen una media de 5 relaciones a la semana, tienen erecciones brutales y sus pollas siempre miden más de 18 cm, y lo más curioso, eso es independiente de la edad. Todos somos poderosos fornicadores, machos polludos y auténticos Casanovas capaces de satisfacer legiones de mujeres deseosas de sexo.
Acabo de recibir una llamada de un cliente que quiere un informe sobre una mierda totalmente inservible. No sé para que coño hay gente que necesita estos documentos y cálculos cuando la mayoría de decisiones importantes se toman con una moneda al aire. ¿Tanto estudio y estimaciones para que nadie se percatara de la crisis que se nos venía encima? realmente acabas planteándote tu trabajo y la farsa en que vivimos. De momento, para animar la mañana, voy a echarle un chorrito de brandy Luis Felipe al café que ya no humea. Compró la botella nuestro querido jefe "para motivar al grupo" dijo el cabroncete con sus cuatro pelos jugando al escondite en la brillante calva. Estoy esperando que cualquier día aparezca con unos gramos de coca en una bandeja de plata como premio al empleado del mes. O con unas Viagras. Nunca digo no a un regalo.
sábado, 17 de octubre de 2009
La última fila del cine
Seguro que muchos de vosotros habeis tenido vuestro primer acercamiento al sexo en la última fila de un cine. No hablo de un sexo completo, sino más bien de una primera toma de contacto que en un muchos casos acababa en una furiosa paja en el baño de casa para enmendar una dolorosa orquitis. Recuerdo la primera vez que me cité con una chica para ir al cine. Allí estaba la niña que me había robado el corazón durante años, en la taquilla, con una faldita tableteada de color gris, casi colegial, esperando a su caballero cogida de la mano de su papi. Debía tener doce añitos y mi única y pervertida obsesión era conseguir que me cogiera la mano en algún sobresalto de la película, o que se acercara a mi buscando protección.
Años más tarde, con el chute hormonal que es la pubertad, la obsesión era otra. Tocar, magrear, besar y ser correspondidos. Sabéis de que hablo verdad?.
Habíamos leído en algunos foros de la existencia de un sex-shop en la calle Numancia de Barcelona donde hay un pequeño cine x. Algunas parejas habían ido en busca de aventuras y comentaban la existencia de un glory hole, esos agujeritos que comunican dos baños o estancias, por los que metes la polla para que te la coman o pajeen sin saber quien lo hace. Hacía tiempo que queríamos ir a un cine x, nos parecía tan sórdido que nos ponía a mil.
Hace un par de semanas, un sábado después de una buena comida y algunos chupitos de ginebra, nos calentamos lo suficiente como para ir a investigar. Debían ser las cinco de la tarde, una buena hora según los asiduos. María se había puesto faldita corta y una blusa blanca abotonada. Llevaba un tanguita chiquitin y había dejado el sujetador en el cajón de la cómoda. Aparcamos cerca del lugar y, si no iba ya suficientemente caliente, María contribuyó con uno d esos detallitos suyos que me tienen sumiso como un perro a su lado. Arqueó el culito y se quitó el tanga echándolo a la parte de atrás del coche "creo que no lo voy a necesitar".
Los sex-shop suelen ser todos parecidos. Un cajero con cara de acabar de aterrizar en la tierra de algún planeta remoto, algún viejo rondando con las manos cogidas a espalda mirando vibras y dvds como si estuviera en el Prado, un par de chicas que, con la excusa de la despedida de soltera, acaban comprando dildos que en ningún caso compartirán con su compañeras de fiesta, algún tío con una pinta tan absolutamente normal que parece que ha ido a reparar o verificar algo, nunca que ha ido a correrse viendo un video de zoofilia... y los profesionales, los que rondan horas y horas buscando una presa.
María paseó distraída mirando los artículos de látex, los vídeos, moviendo el culo y dejándose ver. Cuando nos pareció haber captado suficiente atención nos dirigimos hacia el fondo, donde está el cine y los cubículos del glory hole. Nos sentamos hacia el centro, cosa no muy excepcional ya que es tan pequeño que casi no hay delante, detrás y centro, Super Coco se haría un lío. A la entrada había un señor regordete que parecía un topo en la negrura, recostado sobre una pared, mirando sin pestañear la película. En las filas delanteras había dos cabecitas muy juntas. Una estaba más recostada que la otra, una brillante calva. No costaba interpretar el ligero movimiento de ambos. Como si tuviera un radar el calvo se giró y durante unos instantes pareció en fuera de juego mirándonos, pero en breve siguió mirando la peli y disfrutando de las caricias de su amigo. En seguida me saqué la polla, tal como habíamos acordado, y María empezó a pajearme. El señor topo se puso a nuestra altura y comenzó a mirar descaradamente. Mi chica se acomodó y se metío la polla en la boca, chupando ruidosamente, como si grabara un vídeo porno. Tras unos minutos me levanté, metí mi polla dura en el pantalón y me fui a la fila de atrás. Me crucé con el señor regordete y con un gesto pareció pedirme permiso. Ocupó mi lugar en segundos, antes de que yo me acomodara en mi butaca.
Un moro de casi dos metros apareció de la nada y se sentó al otro lado de María. Antes de que el señor regordete se insinuara lo más mínimo, el moro se había sacado la polla y se la pelaba mirando la película, donde una rubia de tetas brutales se metía un dildo rosa en el culo. Lo veía todo desde la fila de atrás, el corazón me golpeteaba diciendome "guarro, guarro, guarro" María se recostó en la butaca y puso su culo en el borde de la misma, dejando libre acceso a su coño. El moro no se dió por aludido pero el gordito empezó a sobar las tetas y el coño de mi chica. María agarró la polla del magrebí, que no estaba nada mal, y la pajeó con fuerza. Con la otra mano emepzó a acariciar la polla del gordito que no parecía reaccionar. Oía a María jadear y pude ver como el moro se arqueaba y amortiguaba un chillido al correrse. Tal como había llegado se levantó y se fue. María se limpió el dorso de la mano sobre la misma tapicería de la butaca y se ocupó con más cariño del señor gordete y sudoroso que a pesar de su tosca apariencia acariciaba con sorprendente suavidad y efectividad el coño de mi pareja.
El calvo de las filas de delante volvió a mirar hacia atrás y intuyendo lo que se cocía, se levantó y dejó a su compañero acariciando el aire. Llevaba la polla fuera. Llegó a la altura de María y miró descarado, pero pasó y se acercó a mi. La verdad que ver como la polla se me acercaba me intranquilizó, me recordaba aquella escena de Philadelphia donde Tom Hanks se comía la polla de un desconocido, con una leve diferencia, yo no soy gay ni bi. El tío se sentó a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja. Llevaba todo el pelo rapado, pendiente y una perilla canosa, vamos que nunca imaginaría que era gay... Se echó hacia delante y metiendo las manos por entre las butacas empezó a acariciar los pechos de María. Yo pendiente del calvo que se me acercaba había perdido de vista a los ocupantes de la fila delantera así que me sorprendió no ver al señor topo. Me acerqué y vi que estaba hecho un ovillo, retorcido e incomodo lamiendo el coño de mi chica. Se me puso la polla a reventar y el calvo pareció intuirlo. "vaya puta que nos has traído... tu eres maricón?" sólo pude contestar con una negación de la cabeza pues en ese momento me echó mano al paquete "pues que lástima porque te encantaría que te la comiera allí" dijo señalando con la mirada al glory hole. Delante nuestro María se retorcía de gusto.
El calvo ante mi negativa se levantó y se acercó a mi chica, sin sentarse le quiso meter la polla en la boca, pero ella se negó, no estaba en el plan. El tío se sentó y como había hecho el moro minutos antes, empezó a sobar con fuerza el coño que el gordito lamía y sorbía desde el suelo. El calvo tenía una polla del tipo que María no desaprovecha, pero se contuvo y disfrutó pajeándola y siendo sobada por aquellas manos extrañas. Yo no pude más, me saqué la polla y me masturbé sin poder contenerme. Veía como el calvo miraba hacia atrás, atento a mi polla y tuve que evitar su mirada para no confundirle. María se había corrido varias veces ya que el gordito no paraba de lamer, meter y acariciar. Antes de que el calvo se corriera, se incorporó dejando al señor topo sin nada en su boca y dejando el pollón del calvo balanceándose como un cono en una carretera. María se abotonó la camisa, se ajustó la falda y casi sin mirarme se fué hacia la zona de la tienda.
Yo estaba a punto de correrme seguí masturbándome cuando vi al gordito como se metía la polla del calvo en la boca. Llené el suelo de leche. Fue un orgasmo agridulce... aquel tío con la polla del calvo en la boca habían hecho que me corriera? confuso y preocupado por la estampida de María, me subí el pantalón y abandoné el cine que estaba empezando ha recibir más visitantes advertidos del espectáculo que había dado mi chica.
María estaba fuera, apoyada en los coches de la acera, sonriente. "chica me has preocupado!" Pude ver como tenía los muslos brillosos y una delatora mancha sobre su faldita. "necesito que me folles, desde los catorce que no me había puesto tan caliente tocándole la polla a un tío" lo dijo con toda la naturalidad del mundo "bueno chica, han sido tres pollas y te han tocado por todos lados" volvió a sonreir y me arrastró de la mano al coche. Tuve suerte de no encontrar policía en esos momentos, no llevaba cinturón, conducía medio borracho, con exceso de velocidad y con la polla fuera del pantalón... no sé cuantos puntos me hubieran quitado por eso. Una vez en casa ya os podéis imaginar que no duramos mucho. Es tan malo el deseo y el vicio...
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