sábado, 17 de noviembre de 2012

Atrapado por la blogger

Una mano se alza de una tumba recién sepultada. Los dedos estirados, la piel rasgada. Habréis visto esa escena en cientos de películas de zombies y vampiros. Así me siento yo. Llevo cerca de seis meses sin aparecer por aquí y me he visto morir cibernéticamente. Sólo algunos de los bloggers que antes me incluían entre sus favoritos, siguen haciéndolo. Todos sabemos que lo blogs más seguidos son los que se actualizan más frecuentemente y que otros medios como twitter están quitando fuerza a estas bitácoras. Aún así es una experiencia curiosa verse morir en la red.

Ya comenté hace tiempo que el trabajo me había dejado. Por suerte ni los coches ni otras frivolidades me han seducido, así que he podido dedicar parte de mis ahorros y tiempo libre a viajar, a desconectarme de todo y a intentar superar algún que otro trauma.

Los que nos habéis seguido sabéis que Maria y yo no somos una pareja swinger al uso. Nunca he acertado a definir lo nuestro, quizás pareja abierta. Como algunos recordaréis Maria se fue a vivir a Madrid por una irrechazable oferta de trabajo. Allí sigue. Primero eran dos meses, después seis, ahora un año, así que aparte de pareja abierta ahora somos pareja a distancia. No hemos roto. Maria sigue follando con su amigo, frecuentando clubs de la capital y comiendo pollas madrileñas. No me disgusta, me lo cuenta y cuando podemos follamos como leones.

Lo cierto es que mi cabeza no estaba bien últimamente. Cuando conoces a una chica y te la imaginas con la cara llena de semen para valorar si es realmente bella, es señal clara de que algún tornillo se te ha aflojado. Adicto al sexo cibernético? si la mayoría del tiempo online lo pasas viendo blogs, vídeos y fotos de todas las perversiones posibles, quizás la respuesta es afirmativa. Jamás se me ocurrió ir a un psicólogo, no tengo mucha fe en esa disciplina y para drogas no necesito a un psiquiatra. Prefiero usar mis métodos. Que mejor remedio que una terapia de choque? Cogí las maletas y me fui a Tailandia, Camboya y Vietnam. Ya contaré en detalle algunas de mis aventuras allí, pero como os podéis imaginar no he sido casto y puro.
A mi vuelta, una par de meses después, sin ver un coño o una polla en la pantalla, me sentía bastante más cómodo conmigo mismo. Durante mi ausencia mantuve el contacto con Maria. A mi llegada estaba en casa y creo que hicimos el amor, al menos yo. Pasamos unos días geniales pero volvió a dejarme solo. Incluso me recomendó que me buscara una amante.

Poco tiempo después conocí a Sandra. En una librería. Preciosa, morena, alta, curvosa y con una sonrisa a la altura de su físico. Estaba buscando un libro, parecía entretenida entre las estanterías. Soy un fetichista de los libros y una mujer rebuscando entre volúmenes me parece muy erótico. La ayudé en sus pesquisas y juntos encontramos la biografía de Ana Obregón...

Sandra es dependienta de una tienda Inditex. Estudia derecho pero lleva un tiempo atascada con asignaturas de primero. Es divertida y podríamos decir que fresca. No creo que me ganara al Trivial, pero es amena y parecía una buena candidata a amante convencional, con gustos normalitos... ideal para recuperarme de mi adicción.

No la toqué hasta la tercera cita, y no follamos hasta la quinta . No le conté mucho sobre mí, sólo que vivía solo, y que trabajaba en casa. La verdad es que tampoco me preguntó, podría haber sido un psicópata que ella no hubiera tenido la mínima sospecha. Aquella quinta cinta cenamos juntos, bebimos y me inivitó al piso que compartía con dos compañeras a fumar marihuana. Quizás no era tan pura como imaginaba, ver como trasegaba las copas de vino ya me puso en alerta.

Con un par de mensajes despejó el piso para que estuviéramos solos. Cruzamos la puerta y empezamos a besarnos, con fuerza y deseo, antes de mover un músculo Sandra ya me estaba tocando la polla. Me llevó a su habitación y me tumbó en la cama. Ella se quedó a los pies y sacó un porro ya liado de un cajón. Lo prendió, dio unas caladas y me lo acercó. Se giró y rebuscó entre las canciones de su Iphone, lo colocó sobre un dock y se dispuso a hacerme un strip-tease al ritmo de Pitbull... no me gustan los strip-tease y menos a ritmo de Pitbull, pero puse mi mejor sonrisa, intenté alejar mis fantasmas y aspiré del porro todo lo que pude.
Al quitarse la parte de arriba mis sospechas se hicieron realidad, no creo que pudiera lamer todos los rincones de aquellos enormes pechos ni en tres noches de sexo. Se quitó el sujetador y pude ver la preciosa cicatriz bajo sus areolas: no siempre había tenido aquellas tetazas. La luz seguía encendida y Sandra parecía seguir un ritual mil veces ensayado...

El tanga a conjunto con el sujetador no tardó en estar arrugado en el suelo. Rosa combinado con rojo, sin duda Oysho, una combinación que hace años hubiera sido una herejía pero que le sentaba de muerte al suelo. No se tapó con la mano, no se giró, se quedó quieta dejando que viera su coño depilado, con un bigotito Hitleriano en la parte superior, y un ligero brillo metálico al que replicó mi polla poniéndose más dura. Yo seguía vestido, expectante. Se acercó a la cama y se sentó sobre mi cara. Pude lamer, sorber y comprobar de donde venía aquel resplandor. Pechos operados, piercing en el coño... ya no quedan princesa para un enfermo en rehabilitación.

Se corrió en mi boca, me comió la polla mirándome desafiante a los ojos. La puse de rodillas y me coloqué detrás para follarla. Como un explorador titubeante, apunté con la polla a su culo y no noté el mínimo reproche, pero como dijo Séneca "no te folles un culo antes que un coño o estarás perdido para siempre" bueno no recuerdo si era Séneca quien lo dijo, pero es lo que me vino a la cabeza. Bajé el punto de mira un centímetro y le metí la polla en el coño encharcado. Con las caderas me marcaba el ritmo, así que acabé follándola con fuerza, sudando y con dos de mis dedos en su culo que se empañaba en demostrar que no era ajeno a aquellos juegos. Se volvió a correr y tras unos instantes le volví a comer el coño con suavidad, saboreando su alegría.

Sandra se levantó y sacó el Iphone del dock haciendo que la música parara, no sabía que Pitbull tenías tantas canciones. La verdad es que verla allí de pie, con ese culo de mármol y esos pechos de plástico desmesurados me hizo pensar en Maria: como le gustaría mi nueva amiga. Me cogió la polla con la mano izquierda metiéndome con habilidad un dedo de la misma mano en el culo. Coincidiendo con mi respingo me sacó una foto con el teléfono, "para mi colección" Acto seguido lo dejó al lado y volvimos al ataque. Me resistí a follar su culo, no en la primera noche de sexo, aunque ella parecía desearlo con ansia. Seguimos un buen rato retorciendo las sábanas y ambientando la habitación con ese olor del sexo vicioso. Sandra se tumbó en la cama y yo me arrodillé cerca de su cara. Me la chupó con fuerza y me pidió que me me corriera. Así no hay quien se rehabilite. Le llené la cara de leche mientras ella se toqueteaba el piercing del clítoris. Me quedé derrumbado al lado mientras oía el chasquido de la cámara de fotos.
Bajando las escaleras del piso de Sandra no podía dejar de pensar en las ganas que tenía de hacer el amor. Tanto cuesta encontrar alguien con algo de piedad que se conforme con follar normalito?

A la mañana siguiente recibí un mensaje de un blog que no conocía "gran noche, sexo guarro del bueno" No conocía a quien me lo enviaba, un nick que no había visto nunca. Entré a pesar de que limito mucho mi dosis de porno diario. Allí pude ver mi polla y las fotos de Sandra con leche en los labios, en la lengua. Varios comentarios de amigas y seguidores apreciando mi polla, preguntando y alabando la hazaña de mi amante. Por lo visto no era el primero en su colección. Desplazando el ratón pude ver a varios de mis antecesores retratados en la misma habitación.
Tras unos días de duda volví a quedar con Sandra. Es una auténtica viciosa y no he podido evitar follar su culo. Me ha propuesto un trío con una amiga y que visitemos un club de intercambio... Cuando creía que estaba volviendo a ser un tío  convencional y soso me encuentro este zorrón. Por favor, es que ya nadie hace el amor?

sábado, 28 de abril de 2012

Enough

Enough es enough, ya hablaremos. Gracias a tod@s.

viernes, 6 de abril de 2012

Video de Viernes Santo

Llevo 15 días solito. Estando como está el trabajo, Maria ha aprovechado una oferta para ir a Madrid estos 15 días. El jueves, viernes, sábado y domingo de Semana Santa no creo que trabaje mucho, pero lo cierto es que no vuelve hasta el lunes. Durante este tiempo he visto mucho porno, me he puesto muy caliente leyendo los comentarios sobre las fotos de Maria y he estado muchas veces tentado de pajearme con las fotos de alguna amiga especial, pero no. Mañana saldré con mi amigo Gerard y no voy a portarme bién. 

Maria está más caliente de lo normal. El éxito de sus últimas fotos entre vosotros y la primavera la tienen enloquecida. Muchos habréis visto que se ha creado una identidad de blogger para poder contestaros y tener una mayor participación en el blog. 

Esta semana me envió dos vídeos y sólo una orden "cuélgalos". Yo me he limitado a editarlos y obedecer. No tengo dudas de que el primer vídeo lo ha grabado una tercera persona. Maria ha vuelto a ir con el mismo equipo que anteriores veces, así que me puedo imaginar lo peor... o lo mejor? No me dolían así los huevos desde que era un crío y veía a mis primas mayores en bragas. Más tarde aprendí como evitar ese dolor, pero no voy a caer ahora. Es un experimento raro, 15 días sin sexo cuando tu pareja parece estar gozando como una loca. Mañana acaba mi penitencia de Semana Santa y prometo contarlo en breve... espero que la resaca me dure un par de días.




sábado, 17 de marzo de 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

sábado, 11 de febrero de 2012

Pajillero

No me sienta bien el invierno. Ni me sienta bien ni me gusta. Odio el frío. Uno de los motivos por los que me gustaría ser millonario es para no volver a notar el tacto de una bufanda de lana en el cuello. Digamos que estoy invernando como un oso pardo. La verdad es que desde el último post que escribí no han pasado cosas demasiado remarcables, hasta diría que estoy en retroceso. Quizás es la edad, la maldita ola  de frío siberiano, los abrigos o la interminable crisis. O puede que haya otra explicación, no soy supersticioso, pero este año, por primera vez, no me acabé las uvas el día de fin de año. Mal presagio empeorado al no empezar el 2012 con la acostumbrada buena dosis de sexo, pero mejor os lo cuento.
Empezar el año en Madrid se ha convertido en una especie de tradición para nosotros. Nada de uvas en la puerta del sol, no, un buen hotel con rica cena y maratón de vicio en algún club de la ciudad. En esta ocasión algunos de nuestros amigos se habían apuntado a la cena, así que se nos planteaba un reto de escapistas: ir al club a desbocarnos y volver a la fiesta, a última hora, a desayunar con nuestros amigos. Ellos no tienen idea de nuestro lado sórdido, de nuestros vicios y perversiones. Algo intuyen, pero prefieren no preguntar, no vaya ser que a alguno le entren dudas. A veces las mentiras menos elaboradas son las que mejor funcionan, así que simplemente les dijimos que teníamos que pasar por casa de unos conocidos. 

En la recepción del hotel había un bullicio de mujeres de todas las edades maravillosamente vestidas, perfumadas y calzadas. Las mujeres de mis amigos estaba deseables y preciosas; asiduas del jersey de lana y los tejanos, estaban deliciosas con sus vestidos. Me sorprendí con el escote de alguna, el culo de la otra o los labios de aquella: toda mujer tiene algo por lo que matar. Una cena con amigos en la que abunda el alcohol tiene un alto riesgo de ebriedad. María me miraba de reojo intentando calmar mi ansia de beber, pero lamentablemente no le hice mucho caso. En el segundo plato estaba bastante perjudicado. El cava, los chupitos, los cubatas... perdí la cuenta en las uvas. Empecé tarde y me quedaban en la mano aun tres cuando el chef acabó de golpear la cacerola al ritmo de las campanadas. Baco me pidió su peaje cuando me levanté para ir al baño. Estaba muy mareado, casi choco con una mesa vecina y me equivoqué de puerta un par de veces antes de encontrar el servicio. Al volver María estaba muy molesta, así que antes de sentarme me agarró de la mano y, excusándome, me sacó del restaurante.
Si no fuera por los 240€ que nos costaron las entradass para el club, me hubiera quedado en el hotel, pero María no era de mi misma opinión.
-Porque tu te desmadres no me vas a dejar a mi con las ganas- Me recompuse como puede y fuimos hasta el club, que estaba muy cerca, en un taxi. Me concentré para entrar al club con la máxima dignidad. Creo que lo conseguí. El ambiente era, o me pareció a mi, delicioso. Igual que en el hotel vi a la mayoría de asistentes bien vestidos y sexys. También vi unas cuantas parejas que no entiendo como les habían dejado entrar en el local. Debería haber una policía que detuviera a la gente que no respeta un mínimo de dress code, y más en una noche tan especial. Estaba muy lleno pero faltaba algo de química en el aire, mucha pose, parejas preciosas, pero poco sexo. Opté por acercarme a la barra y empezar a canjear mis vales por cubatas. Uno tras otro. María bailaba, miraba, se dejaba mirar, se rozaba con uno y con otra. Yo sostenía la barra y empezaba a lamentar mi ansia. María me cogió de la mano y me adentró en el laberinto, eso me parecía a mi, de habitaciones oscuras. Los gemidos eran aquí más insistentes y capté con mucha claridad el olor del látex caliente, de los cuerpos, del sudor y del resto de fluidos posibles. Sexo en mayúsculas.

Nos acercamos al glory hole. Sólo una polla asomaba por uno de los agujeros. María se puso en cuclillas y empezó a chupar. La polla estaba dura, no era muy grande pero era la que había, y por lo que vi, María se moría de ganas de meterse una en la boca. Me sentí invisible y afortunado a la vez. Vi como el tío empujaba y metía la polla todo lo que podía a través del agujero. Oía los gemidos ensordecidos a través del tabique y veía la cabellera rubia de mi chica moviéndose con ritmo. Yo, que estaba apoyado mirando desde lejos, me arrodillé y me puse cerca de María, escuchando como sorbía y chupaba. No me miraba, era como verla a través del espejo. No me sostenía muy bien, así que estaba recostado en la pared. Noté algo suave en mi cuello. Pensé que alguien me reclamaba, y me giré con la mejor de mis sonrisas. Delante de mis ojos vi amenazante una polla que se colaba por otro de los agujeros del Glory Hole. Estaba tan borracho que incluso dudé si tenía que chuparla, cumpliendo con lo que se suponía que debía hacerse allí, retorcerla, escupirle o pegarle un collejón. Así que opté por levantarme muerto de la risa mientras oía al dueño de la polla insistir con un seductor -chupa, vamos, chupa- pobre hombre seguro que no tenía ni idea de lo que estaba al otro lado.
María miró de reojo al nuevo inquilino pero viendo su tamaño, siguió mamándosela al primer afortunado. Aún así se apiadó de la polla confundida y la pajeó como pudo. María empezó a engullir más hondo y más rápido y el chico gemía y decía -te quiero follar, te quiero follar- Vi como mi chica deseaba la leche del muchacho, pero este parecía querer más. Cuando estaba a punto de correrse el tío retiró la polla del agujero, y apareció ante nosotros. María casi no se había levantado y allí estaba ya el tío con la polla al aire. Mi chica lo miró de arriba abajo, pasó por su lado y me agarró del brazo. 

Se veían ahora más cuerpos, carne, había sexo y mirones por todas partes. En el cuarto oscuro perdí a María. Yo me saqué la polla y deambule tanteando cuerpos. Me pajearon, me chuparon, toqué, estrujé, me tropecé y salí a tomar el aire, subiéndome el pantalón por el camino. María apareció a mi lado -Vámonos de aquí antes de que te echen- Habíamos estado en el cuarto oscuro mas de media hora. Ni idea de lo que hizo mi chica por allí.

Volvimos al hotel caminando. María me agarraba para darse calor y equilibrarme. La fiesta del hotel estaba en pleno apogeo y no fue difícil encontrar a nuestros amigos. Probablemente a causa del lugar de donde veníamos y del alcohol, me pareció ver a nuestras amigas muy cariñosas entre ellas y desinhibidas. Ellos comentaban en la distancia, cubata en mano, con la misma mirada que tantas veces les había visto en las casas de putas, fantaseando con la presa a elegir. Estuve a un tris de hablar más de la cuenta proponiéndoles a mis amigos un fin de fiesta "diferente"; por suerte algo de razón entró en mi mollera, cerré la boca y me alejé a por otra copa. María bailaba con las chicas y me controlaba por el rabillo del ojo.
En unos segundos se desmoronó el mundo, me flojearon las piernas y la gente se volvió borrosa y ondulante. Mi cuerpo dijo basta y el ron se reía de mi en el vaso. Lamenté mi poca cabeza, no me pasaba algo así desde hacía años. La camarera me miraba con cara de malas pulgas y lástima. María me cogió del brazo nuevamente y me arrastró a la habitación. Me desnudé y me dejé caer sobre la cama. Mi chica me miraba con los brazos cruzados dede los pies de la cama. 
-Yo no me voy a acostar todavía- después de decir eso oí cerrarse la puerta. Me quedé con la tele encendida. Creo que estaba Sandro Rey haciendo predicciones para el sorteo del niño, tal vez lo imaginé. Me levanté a vomitar varias veces, me perdí en la habitación y casi vomito en el balcón. Dentro de mi patetismo intenté hacerme una paja, pero me quedé dormido sin llegar a empalmarme. Me desperté varias veces. El reloj avanzaba y María no volvía. 

Me desperté con la luz del sol, la persiana abierta hasta arriba, y no había nadie a mi lado. Vi por el suelo de la habitación las prendas de María, su sujetador, las medias... y su tanga. Afilé mis sentidos y oí el correr de la ducha. Me levanté con un dolor de cabeza horrible y busqué pruebas de como le había ido la noche a mi pareja. No sé que hizo, no me lo ha contado, pero puedo imaginar cualquier cosa.

Desde que empezó el año María me sigue pasando factura por mi lamentable espectáculo. En este mes y medio poca cosa ha ocurrido. Follamos, eso sí, pero no me ha explicado nada de sus horas a solas en Madrid. No fantasea, no juega conmigo, ni siquiera hemos utilizado nuestros vibradores en lo que llevamos de 2012.
Tal como decía al principio yo tampoco estoy en mi mejor momento. Por suerte alguna amiga del blog me ha alegrado con sus fotos y me he devirgado en una nueva práctica. En nuestros inicios en el vicio colgábamos fotos en morbocornudos o amateurtotal. Recuerdo cuando los chicos nos enviaban sus fotos corriéndose sobre el cuerpo de María. Cuantas corridas les debo a esos benefactores! Mi chica se ponía muy caliente viendo el efecto que provocaba en otros chicos y, en parte gracias a eso, se ha convertido en quien es ahora. En este trance invernal parece que he completado un bucle. Ahora soy yo quien se corre con las fotos de sus amigas y se las devuelve llenas de leche. Después de todo me he vuelto un pajillero. Creo que hasta que no le devuelva a María la noche que le escamoteé en fin de año me lo va a hacer pagar. Quizás tampoco me vaya mal un poco de vida de marido convencional: sexo ortodoxo con la esposa y pajas furtivas con amantes imaginarias. A alguno os suena de algo?

*Las fotos corresponden a admiradores pajilleros de María durante estos años.

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