jueves, 11 de septiembre de 2008

Trans negra en barcelona

El Caribe es precioso y muy sugerente. Cada una de las estampas que ves, el abundante alcohol y lo suntuoso de los hoteles invita a gozar del sexo en todas sus opciones. Inicialmente nuestra idea era ir a uno de los hoteles Hedonist en busca de morbo, pero unos últimos meses de ajetreado trabajo nos hicieron decantarnos por la opción más convencional de las vacaciones. Así, nuestra idea de unas vacaciones de absoluto reposo, el uno para el otro sin buscar más compañía, empezó a verse desbordada por las ganas de compartir tan bello entorno con alguna parejita juguetona. Evidentemente nuestro hotel no era el sitio más indicado para ese tipo de pasatiempos, lleno de familias y parejas en luna de miel, pero aún así lo intentamos. A pesar de nuestras insinuaciones y exhibiciones (María salió cada noche sin braguitas y mostró su coño a todo el que quiso mirar) no conseguimos nada sugerente para jugar. Como os podéis imaginar ofrecimientos de tíos solos hubo más de uno. No entraba en nuestros planes un trío, aunque un recién casado se nos puso a tiro pasando de su esposa y estuvo a punto de convencernos. La idea de hacer cornuda a una esposa en luna de miel nos dio mucho morbo. Otra vez será Eduardo (recuerdos a tu mujercita Sonia) Así que aparte de alguna situación morbosa como la del recién casado, nos volvimos para casa sin probar otra carne que no fuera la nuestra.

El vuelo desde el Caribe dura unas nueve horas. Cuando María se aburre es extremadamente peligrosa. Se pasó todo el viaje metiéndome mano y jugueteando, mientras nuestros vecinos de asiento miraban escandalizados. Yo, a pesar del cansancio, estaba que me salía y me esforzaba por no empalmarme escandalosamente. Mi pantalón de algodón me hubiera delatado ridículamente.
- Uf en España que hora será? - preguntó tras unos momentos de tregua en que se distrajo mirando por la ventanilla.
- Pues casi las dos de la mañana -respondí aliviado pensando que María quería aprovechar para ir de tiendas.
-Pues es muy buena hora para ir al campo del Barça, no? - Me susurró al oído La miré a lo ojos y vi su inconfundible cara de vicio. No quería ir al fútbol, os lo aseguro.
- Tenemos algo pendiente verdad? -Sólo pude afirmar con la cara. Mi polla se había hinchado y no tenía apenas capacidad para hablar. Creo que toda la sangre de mi cerebro se fue allí abajo. Ahora me daban igual mis vecinos. Yo sabía lo que significaba eso. María se moría de ganas de probar una trans y, para los que no lo sepáis, los alrededores de campo del Barça son un supermercado de la carne a esas horas. No dejarías de dar vueltas en coche gozando con la mercancía que desborda las aceras próximas al estadio. Jóvenes chicas del este prietas y deseables mostrando sus largas piernas; sudamericanas maduras y expertas, regordetas pero garantía de una corrida inolvidable y sobre todo travestis de todos los colores, tamaños y razas.

María conducía lentamente sin perder detalle de lo que se nos ofrecía. Buscábamos una trans negra, guapa y que jugara con chicas, algo no demasiado fácil. María estaba muy caliente y miraba a ambos lados de la carretera buscando su regalo. Su mirada se fijó en el lado derecho de la carretera. Inmediatamente acercó el coche y bajó la ventanilla de mi lado. Por el retrovisor vi como se acercaba contoneándose una negra maravillosa y voluptuoso. Caminaba con elegancia en unos zapatos de tacón altísimos. Sus piernas lucían untadas por alguna loción que las hacían brillar como dos barras de acero. Sólo llevaba un conjunto de encaje blanco que contrastaba con la piel sudorosa y morena. Miré ansioso su paquete buscando un buen bulto, pero estas chicas son extremadamente habilidosas ocultando su premio. No pude apreciar nada, sólo un abdomen fuerte y liso que se interrumpía por un sujetador a conjunto con el tanga. Su pecho era enorme, exagerado y absolutamente deseable. El sostén apenas le cubría los pezones y podía ver la aureola morena de uno de ellos asomando morbosamente. Tenía un rostro bello esculpido por un muy buen bisturí, con una naricita chata, de gata, y unos ojos teñidos de azul por unas lentillas muy acertadas. Mientras se acercaba al coche dio una media vuelta para mostrarnos un culo prieto y duro que me puso la polla a reventar. María tenía puesta su mano sobre mi paquete como si se tratara de un detector que delatara si me gustaba su elección.
- Hola parejita... que busca una pareja tan guapa por aquí? -dijo apoyándose en el marco de la ventana.
- Trabajas con chicas? -estuvo a punto de salirme una voz quebrada a causa de la excitación del momento.
- Yo hago de todo, mi amor. Son unos viciosillos? -añadió sonriendo.
- Si... - respondí desenfadadamente, siguiendo su tono - Cuanto me va a costar?
- 40 euritos cariño y tu tocas lo que quieras...
María tenía los ojos clavados en la chica y me apretaba el paquete con la mano. Cuando por fin me miró, asintió con el rostro y pude ver como estaba absolutamente cachonda.

Me senté en la parte de atrás y dejé a nuestra nueva amiga al lado de María. Sara, que así se llamaba nuestro juguete, orientaba a mi chica hasta un descampando próximo. María conducía sin mirar a su acompañante aparentemente incomoda y avergonzada. Un silencio morboso se apoderó del auto hasta que paramos el motor.
- Bueno... mi amor, soy toda tuya -dijo nuestra negra mientras reclinaba el asiento, quedando tumbada a mi altura en la parte trasera. Era muy alta y ahora podía ver perfectamente sus enormes tetas y sus ojos brillosos más de cerca.
María me miró solicitando permiso para dejarse llevar. Creo que al ver mi mirada no le hizo falta palabra alguna. Con la mano ansiosa hurgó en el tanguita de Sara. Vi su mano perdida bajo la braguita acariciando y sonríendome a la vez. Estiró del tanguita y Sara levantó el culo para que este dejará al aire su sorpresa. Tenía la polla absolutamente negra y descapullada. Sé que María hubiera deseado que fuera mucho más grande, pero la belleza de nuestra amiga compensaba su tamaño demasiado normal para nuestra fantasía. Llevaba todo el pubis y los huevos depilados y María acarició ambos golosamente. Empezó a besarlos y a pasar la lengua por la polla. No puede contenerme y empecé a pellizcar los pezones de Sara si apartar la vista de la cara de vicio de María. Mi chica empezó a pajear la polla de Sara y esta se puso dura de inmediato. Cuando María se la metió en la boca tuve que respirar hondo. La tragó hasta la garganta sin mucha dificultad, y vi sus labios apretados ontra los huevos y el pubis de Sara. La mamó una y otra vez dejándola embadurnada de saliva brillante. En una pausa nuestra chica sacó un condón de su bolso y en un movimiento rápido se lo puso.
- Así es mejor nenes...
En ese momento no nos importó demasiado, María chupaba la polla con fruición mirándome con los ojos entornados. Pude acercarme a ella y con una mano llegué bajo su falda. Tenía el tanguita empapado y pude apartarlo fácilmente y llegar has tu coño. Cuando notó mis dedos acariciándola se hundió en ellos para notarlos bien dentro. Me saqué la polla del pantalón y empecé a pajearme delante de la cara de Sara. Cuando la trans me vio empezó a acariciarme. Acerqué mi rabo hasta ella y se la puse en los labios.
- Que viciosos sois... vais de coca?... quieres que se la chupe a tu chico? que bien chupa tu niña, que puta es... - Aquello parecía el guión de una película porno, pero exactamente lo que nos apetecía, que actuara como una puta.
María asintió pasándose el capullo hinchado por los labios. La trans empezó a mamar tragando toda mi polla mientras yo le pellizcaba los pezones y rozaba la cicatriz de su brutal aumento de pecho.
- Si tu se la chupas a pelo, yo también... -María le quitó el condón de un estirón y siguió mamando con más fuerza y ganas si cabe. Consiguió acercar la otra mano hasta el culo de Sara y acarició su agujero, cosa que ella agradeció levantando el culo y permitiendo que el dedo le entrara dentro.
Intentaba aguantar con todas mis ganas pero el placer y el morbo eran insoportables. Acerqué mi mano hasta la polla negra de nuestra amiga y le dije al oído:
- Quiero que te la folles
- Mejor en un hotelito... los tres, sigamos ahora y luego hablamos - Me retiré y observé completamente ido como Sara se movía arriba y abajo metiéndose el dedo de María todo lo dentro que podía. Imaginé que era mi polla. La negra se arqueó gimiendo y cogió la cabeza de María intentando separarla, pero ella siguió chupando hasta que el gemido de Sara me hizo ver que le había llenado la boca de leche.
Mi polla estaba a punto de reventar y Sara me pajeaba fuertemente alternando con sus profundas mamadas cuando no gemía. María se acercó atrás con la boca cerrada. Nuestra amiga estaba preciosa con los ojos entornados después de la corrida y no dejaba de pajearme. María se puso a la altura de mi polla, cerca de la cara de la puta y dejó caer toda la leche sobre mi polla. Cuando Sara vio eso pareció reactivarse y se giró colocándose sobre mi capullo hinchado. Las dos mamaban mi polla untada de semen y yo no paraba de acariciar las tetas de las ambas enloquecido. No recuerdo cuanto aguanté, sólo que mi leche saltó contra la cara de María. Sara le comía la boca mientras mi leche y la suya mezclada corrían por las mejillas de ambas. Creo que no he visto imagen más caliente que esa en mi vida.

Después del tremendo gemido sólo nuestras respiraciones entrecortadas y sudorosas se oían, como las letras de crédito al final de una buena película. Sara no paraba de repetir lo viciosos que éramos y que teníamos que acabar la fiesta. Se vistió rápidamente y se retocó en el espejo del coche. Cuando bajaba del coche aproveché para sobar por última vez su culo y tetas.
- Quieres que nos la llevemos a un Hotel? -dije lamentando perder aquel monumento.
- Cuando me folle una trans negra quiero que tenga una polla enorme, con esa no tengo ni para empezar. Quiero que me cueste metérmela dentro.
Esa es de las veces que más pronto me he recuperado de una corrida. Se me puso la polla dura nuevamente.
- Aguanta un poquitín que cuando lleguemos a casa tenemos que celebrar esto - susurro María juguetónamente mientras despedíamos a Sara. Creo que jamás celebré mejor el final de las vacaciones.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Las vacaciones: el todo incluido

Padre, he pecado. Sí, por primera vez en mi vida, y puede que porl última, he ido a un todo incluido al Caribe. La verdad es que en el momento de contratar las vacaciones me sentí un poco traidor y decpecionado. Prefiero mil veces un hotelito para dormir, un coche alquilado para recorrer el lugar y buscarme la vida a la hora de comer, que eso de tenerlo todo mascado y a un paso. Curiosamente hacer eso, aunque sea en el Caribe, sale mucho más caro que cerrar un paquete "t.i." (así los llaman en las agencias) para borregos, curioso no? Me seduce más la idea de compartir lugares, comida y experiencias con los lugareños que quedarme aislado en un hotel lleno de guiris. Una vez hecho el pago pensé en que podría ser buena ocasión para opinar con conociemiento de causa. No hablaré de como era el hotel, porque eso ya os lo imaginais: todos los grandes resorts de cadenas españolas en la zona son iguales: enormes conjuntos de edificios, magníficos jardines repletos de piscinas y bares y un dispuesto personal con la mejor de las sonrisas. Todo ello construido en una arquitectura postiza intentando ser lo más respuetuosa con el entorno.

Primera decepción, el mueble bar. No me apasiona la bebida, si acaso un buen vino y unos cubatas los fines de semana, pero la idea de abrir el mueble bar y fundirme todo lo que hubiera dentro siempre me ha perseguido. Será por las películas de James Bond (como bebe el cabrón) siempre he querido vaciar de un trago esas botellitas tan coquetas. Pues nada de nada. Me voy directo a la neverita, dejando incluso la maleta en la puerta, y sólo encuentro refrescos, cerveza y agua. Ni rastro de ginebra, vodka, ron.... vamos nada de nada que fuera colocante.
Segunda decepción, la comida. En un todo incluido se puede comer hasta reventar durante las 24 horas del día, otra cosa es que te importe con que te llenas la tripa. En teoría un hotel cinco estrellas (todos estos las tienen bien brillantes y visibles en la puerta de entrada) debería tener algún que otro plato de calidad, no? algo que no comas habitualmente en casa, pues ya te digo yo que no. Las comidas y cenas se dan en un restaurante tipo buffet. Durante el resto del día hay unos bares abiertos, en los que puedes seguir comiendo como un becerro prácticamente lo mismo que en el buffet. Dos de tus noches en el hotel puedes escoger entre unos restaurante temáticos de comida francesa, oriental, española (os juro que estaba lleno de españoles, ¿para que coño te vas al culo del mundo a comer una tortilla de patatas horrenda?) Esas noches aun podrás cenar más o menos dignamente. El buffet donde vas a comer y cenar habitualmente tomaráslo mismo que en cualquier restaurante cutre de menú de tu pueblo. El marisco (siempre dedican un día al "seafood") es incomible, peor que congelado, el pescado no pasa de mediocre, la carne, joder si no probé carne! por algo sería... lo que realmente cautiva al turista con gula son los pastelitos y dulces, pero quien coño come cada día eso de postre? Os juro que hasta los hot dogs de los bares que antes so comenté estaban horribles, al menos el ketchup era heinz. Si estás acostumbrado a ir a restaurantes y te gusta comer decentemente, no recordarás las la cocina del resort como algo sublime, te lo aseguro. En caso contrario, si siempre comes en casita congelados y precociandos (por el perfil de cliente del hotel diría que el 80% de la gente no habían salido a comer fuera en los dos o tres meses anteriores a las vacaciones) quizás disfrutes como un condenado en su última cena.

Tercera decepción, la bebida. Aunque sólo resistí dos días completos en el hotel, me juré emborracharme mientras perreaba entre la piscina y playa. No hubo manera, antes de estar borracho estaba que rebosaba, no me cabía ni un chupito. Si el baño hubiera quedado cerca me hubiera acercado a vomitar para hacer sitio. Quería emborracharme, no reventar como un sapo. Creo que bebí 6 o 7 cubatas de ron, 5 chupitos de tequila y 3 combinados más que no sé llevaban. Con esas cantidades yo en España llevo una cebolla de impresión. No sé si es estar todo el día en remojo, el no dar golpe, el sol... o que rebajan el alcohol con agua! hijos de puta, por muchos cubatas que bebas te aseguro que en tus vacaciones no habrás bebido ni un litro de alcohol puro. Lo más colocante que bebí fue el vino de garrafón de las comidas, horrible pero cumplía su función etílica. De calidad y sabor mejor no hablar. Si quieres tomar un buen vino disponen una carta completa, pero vas a pagar las ganas. Un vino decente te puede costar más del doble que en España. Eso no quita que hubiera mucha gente borracha, pero no sé a que precio físico, mi barriga no dió para más. Sólo obtuve un ligero punto, suficiente para meterme en el jacuzzi y ver todo con un poco más de optimismo.

Cuarta decepción, y no por menos esperada, la gente. Odio a la gente. Las personas me encantan, pero cuando se juntan y no distingues entre ellas se convierten en gente. Nunca entenderé esas parejas que estando de vacaciones se pasan el puto día de mala leche, quejándose porque hace calor, porque hace frío, porque la cama es dura o blanda, o porqué el bus ha tardado 10 minutos más... joder y pensar en la cantidad de gente que en su puta vida han tenido vacaciones! El aumento del poder adquisitivo en el país
y el abaratamiento del coste de los viajes (por mucha crisis que haya en estos momentos, España fue el país donde más millonarios hubo en 2007) hacen que, a destinos anteriormente reservados a las clases más acaudaladas, puedan acudir ahora cajeras, albañiles, dependientas, camioneros y creedme, se nota. Me indignó que un grupo de chicos de 18 añitos estuvieran en sus hamacas fumando y bebiendo plácidamente. Yo nunca pude ir de vacaciones ni un triste fin de semana, con mis amigos, todos estudiantes que dedicaban el verano a ganar algo para el invierno (la juventud ha cambiado pero eso es tema de otra entrada) No creo que sea bueno acceder al paraíso a tan corta edad. El premio no puede ser tan inmediato, corres el riego de convertirte en una persona desagradecida y prepotente. Con esa edad en un todo inlcuido te conviertes en un pequeño tirano con aires de millonario caprichoso. Recuerdo a un muchacho tratando como una basura a un camarero que le servía un whisky porque le había puesto una rodajita de limón. El pobre camarero le pedía disculpas de la manera más educada y sumisa que he visto. Debía tener unos 40 años y estaba soportando los improperios de un niñato de apenas 18. Luego supe que el camarero ganaba 400 euros al mes, y también supe que el niño era camarero de una cafetería en Barcelona. Que malo es el rencor verdad?

Quinta decepción, las mujeres españolas. Os juro que no vi ni una chica española que valiera la pena. Las únicas chicas me hacían levantar la cara de la tumbona era guiris, italianas, alemanas o yankis. ¿Que pasa con el producto patrio? vaya colecciones de estrías, celulitis y colgajos. A raíz de la bonanza económica de los últimos años todo el mundo tiene acceso a unas vacaciones de ensueño para lucir palmito en las playas del paraíso. Las playas no decepcionan, pero las mujeres no le hacen justicia. Estamos dejando la leyenda de la bella mujer española por los suelos. ¿No sería conveniente poner un control en la aduana para no dejar salir del país a la gente fea? Definitivamente, para ver españolas guapas mejor quedarse en casita. Las playas de Ibiza o la Costa Brava tiene más metros cuadrados de española guapa que cualquier resort "t.i." del Caribe. Aunque si soy sincero, recuerdo una tía en la playa que me tenía loco y caliente perdido. Incluso le saqué una foto, alguien sabe quien es? a mi me suena mucho... diría que hasta me acosté con ella.

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