sábado, 5 de noviembre de 2011

El agridulce reencuentro

Fue poner la llave en el contacto, retorcerla y escuchar el motor ronronear. El mecánico ha hecho un buen trabajo. Todo funciona bien, pero no es como antes. Por suerte la factura no ha subido tanto como esperaba.

Tardo tanto entre entrada y entrada que siempre creo que debo dar explicaciones. La verdad es que desde el último post muchas cosas han cambiado. Después del verano mi principal fuente de ingresos me dijo que de momento prescindirían de mis servicios. No es exactamente un despido ya que no tenía contrato, pero de hecho ya no recibo una transferencia al mes por mi trabajo. Digamos que estoy en paro. Por suerte durante los años buenos no hice el loco y puedo pasarme los días viendo series y leyendo en mi sofá sin impacientarme.

María sigue colaborando con la empresa que la contrató hace unos meses y una buena cantidad de dinero entra en casa gracias a eso. María me anima a que escriba y me descuide por un tiempo de buscar trabajo, pero se me hace difícil guardar mis trajes y corbatas.

Hasta aquí creo que sólo algunos os sentiréis interesados. Quizás muchos otros esperáis que os explique como fue el reencuentro con María. Ya os adelanto que ahora la comparto con su amante. Él sabe que yo estoy al corriente e incluso le propuso a María que folláramos los tres, pero ella prefiere no mezclarnos. Es su juego y nosotros debemos respetar las normas.
Nuestro reencuentro fue en Ibiza. Pocos sitios mejores para gozar de buenas playas, copas y noches. A los que penséis en la Ibiza de los programas playeros de Cuatro ya os advierto que os equivocais de isla. Hay otra Isla Blanca diferente. María volvía de Madrid y nos pareció genial reencontrarnos en el hotel. Nuestra primera vez tras la separación fue visceral, animal. Follamos y nos besamos. Apenas la toqué como si quisiera concentrar todas mis energías en la polla. Nos corrimos jodiendo la siesta de los vecinos y empezamos nuestra semana romántica. Hubo paseos al atardecer, puestas de sol y mil caricias.

Pasábamos el dia en la playa de es Cavallet, en la zona nudista, salpicando nuestro convencional romanticismo con cuerpos morenos de alemanes y nórdicos. Parece que el nudismo está de baja entre los latinos y los jóvenes. Por mucho que nos esforzáramos en ser un parejita enamorada al uso, no podíamos renunciar a nuestros juegos. María separaba las piernas, como de costumbre, ante las miradas de nuestros vecinos y yo no perdía detalle de las intenciones de sus admiradores. Aunque no lo habíamos hablado aun, los dos nos moríamos por follar con alguna de aquellas parejitas  en su mayoría pasados de los cuarenta y deliciosamente depilados.

La farsa duró tres días. Al cuarto, mientras cenábamos en un restaurante del puerto, le pregunté directamente por su amigo. María me miró fijamente, con una sonrisa segura que me cohibió. No tuvo reparos en contarme lo bien que follaba con él. Que le daba un morbo terrible ser amante y esconder su aventura ante los compañeros. El chico estaba casado. Saber que María también tenía pareja le hacía sentir menos culpable y mucho más caliente. Supongo que a todos nos llena de vanidad follarnos a la pareja de otro. Ya sé que muchos os sentiréis indignados y pensaréis que debía hacerme valer, enfadarme, pero María me conoce demasiado. Pasando de mis miradas y gestos reprobatorios, me cogió la polla: Ella no engañaba, estaba durisima, deseosa de correrse. La sinceridad de mi polla la animó a asegurarme que no pensaba dejarle. Le gustaba como follaba y su polla, y por suerte, no sentía absolutamente nada por él. Habían ido incluso a algún club de intercambio, así que no era cornudo por una sola vía.  

Durante los meses que María estuvo trabajando fuera yo no me quede en casa fustigándome. Al principio si, pero tras masturbarme con toda la pornografía posible, decidí tocar carne. Ya sabéis de mis salidas con mis amigos. Fui de putas sólo y acompañado, por la tarde y por la noche, e incluso follé con una mujer mayor que yo si pagar. Eso si, no repetí nunca compañera. Una extraña percepción de la fidelidad la mía, verdad?

Aquella noche alargamos la velada todo lo que pudimos. Bebimos, fumamos y buscamos compañía sin suerte hasta que el cuerpo dijo basta. María se desnudó y se exhibió delante mio de una manera nueva. Se sentía fuerte, deseable y dominante. Le comí el coño con ansia, me empujaba la cabeza con fuerza y tuve que evitar el deseo caníbal. Me susurraba al oído como la follaba su amigo, como le chupaba la polla en el baño de cualquier restaurante mientras cenaban con los compañeros. Aguanté hasta que María me suplicó que me corriera, quería derrotarla, darme una dulce venganza, así que cuando me corrí ella llevaba bastante rato en fase REM.

Me vestí y miré por la ventana. Aun era de noche. Cogí la cartera y bajé a recepción. No me costó encontrar un club cercano. Las chicas estaban somnolientas, así que no perdí el tiempo. Descarté las rusas y rumanas, de preciosos cuerpos, y me fijé en una mulata de caderas anchas, tetas enormes y caídas. Seguramente era la que menos había trabajado en la noche. No discutí el precio. Desnuda era aún más desagradable que vestida, pero saboreé su coño con pasión. Ella gozaba y juraría que se corrió enseguida. Me pareció adivinar cierta mirada romántica, quizás la falta de costumbre. No sé si muchos clientes le habían comido el coño en aquel local. Sin desentornar los ojos me empezó a chupar la polla, creo que pensaba en su marido. No mamaba mal, pero nadie me la ha comido como María. La follé a cuatro patas, incluso me planteé metérsela por el culo, pero la vista de sus posaderas me disuadió. No se cuanto tiempo estuve embistiéndola. No me contuve, cada vez más fuerte, apretando sus enormes tetas y buscando con mis dedos su clítoris. Me sentí un cabrón y noté el alivio de la chica cuando le di la vuelta y me quité el condón. Me corrí en su pubis. No me había fijado en la barriga que tenía y en el vello rizado que me hizo pensar que estaba follando con la protagonista de alguna película porno de los setenta. Me vestí y dejé a la puta en su ensoñación romántica.

Al salir el jefe del lugar estaba colocando las sillas sobre las mesas y solo quedaba una chica en el local. Seguramente la puta que esa noche debía pagar su cuota por trabajar allí. Regresé al hotel y María parecía no haberme echado en falta. La marihuana siempre le hace el mismo efecto.

No le dije nada de mi salida de aquella noche. Seguimos hablando de nuestra nueva relación abierta y me propuso que yo buscara alguien para mis juegos. No hubiera querido escuchar aquello. No sé donde nos va a llevar esto. Se que el amante de María no tiene el menor interés en que su relación vaya más allá. Para él María es el barquero que la lleva a la otra acera, al infierno. No necesita fingir, goza con ella y se siente realizado haciendo cosas que no se atrevería a pedir a su esposa. No he visto ninguna foto de el, prefiero no hacerlo. Si he visto como es su polla y como María se la chupa. No os voy a negar que me excitó verlo y tampoco os negaré que siento algo parecido al desasosiego.

Quizás ahora entendais mi demora en escribir. Ya lo veis, sin trabajo, cornudo, angustiado, más pervertido que nunca, pero terriblemente enamorado de María. Alguien lo entiende?

martes, 20 de septiembre de 2011

itv

Este blog está en el mecánico, pendiente de que lleguen unas piezas para repararlo. Lo jodido es que no sé si podré pagar la factura del taller. Ya os contaré, si consigo que vuelva a funcionar.
Saludos a todos.

domingo, 3 de julio de 2011

Road Movie

Creo que tengo que dar una explicación. Mi última entrada fue algo críptica. La verdad es que no es fácil explicar lo que me llevó a crearla. La separación de María está siendo dura. La echo de menos. Hablamos cada día, me cuenta como le va el trabajo y como es la ciudad donde está. Después me escribe explicándome las travesuras que hace. Firma todos sus mails como "tu puta". Se está follando a un compañero. Es un chico más joven que ella, está bueno y tiene buena polla. Cada noche se corre con él varias veces. A pesar de lo que me excita la situación he de reconocer que por primera vez en años he sentido celos. Sé que María es feliz conmigo pero hace años que no puedo follar con ella cada día y María necesita más de lo que yo le puedo dar. Ahora mismo lo está pasando en grande y me ha contado que incluso fue al club Encuentros en Madrid con su amante.

Sentirme así, me empujó a quedar con una lectora del blog. Ella y su marido lo siguen desde hace tiempo y les daba morbo tomar una copa conmigo. Al día siguiente tenía plan con un viejo amigo en Barcelona (de ahí el título de este post) así que acordamos la cita y me decidí a acercarme a un bar del Born, el Copetín, seguro que muchos lo conocéis. 

No me costó encontrarlos. Ella llevaba un vestido banco, muy escotado con una falda asimétrica y un corte que dejaba al aire su muslo. Muy morena y perfumada no tardó en susurrarme que no llevaba bragas. Él, con todo la pinta de crápula que os podáis imaginar, de escaso pelo engominado, sudoroso y algo ansioso. Tomé un mojito y dejé que ellos hablaran. La verdad es que al principio su actitud no me excitó lo más mínimo. La insistencia de Jose me agobió "está buena verdad? quiere comerte la polla.... es muy puta..." sólo me faltó ver al tío tocándose mientras me lo decía. Tras una primera impresión algo tibia de Ana no voy a negar que a los dos tragos me hubiera encantado correrme en su boca, destilaba un aire a sumisa que me puso mucho, pero su marido me resultó bastante cansino. Decidí reservarme para el día siguiente, así que me tomé el mojito y educadamente les mentí. Antes de irme pude tocar el coño de Ana para deleite de Jose. Cuando salía del local vi como la mujer no perdía detalle del camarero negrito que preparaba vigoroso los combinados tras la barra. José tendría esa noche sus cuernos deseados, no me cabe duda. Jose si lees esto hasta el final entenderás porque no fui al baño con tu mujer. Espero que lo arreglemos en breve, quiero que veas como me corro con ella. Me encantó.

Conozco a Gerard hace mucho tiempo. Tuvo la suerte de invertir algo de sus ahorros (vendió un par de pisos de su propiedad en la cima de la burbuja inmobiliaria) en el negocio de otro amigo que ahora se ha convertido en una franquicia de éxito en España. Yo fui tan burro que no me confié en mi amigo. El sólo recoge el dinero. Sus socios tampoco lo quieren cerca: arruinaría la empresa en pocas horas. Así que, ya en la cuarentena, se dedica a ir a la universidad a sacarse asignaturas de Historia del Arte, aunque creo que nunca ha pisado un museo. 

Siempre me había hablado de sus aventuras mensuales que él llamaba "road movie". Salía a media mañana de Barcelona y llegaba hasta la Jonquera. Una ruta que se hace en un par de horas a él le lleva más de diez, y a veces, incluso el día completo. Otros amigos separados o solteros lo habían acompañado y formaron una especie de cuarteto del vicio y el puteo. Ahora que ellos se había retirado seguía fiel a su cita. En cuanto se enteró de que María estaba fuera me acosó a sms para que quedáramos, así que el sábado pasado caí en sus redes.

Pensaba que me recogería con alguno de sus coches deportivos, pero cuando me asomé a la ventana y lo vi montado en un Mini de color amarillo me planteé hacerme el sordo y no bajar. 

Llevaba varias latas de Red Bull, una botella de ron, cerveza, patatas... sólo me faltaron los berberechos. En cuanto me senté a su lado me puso la mano en la rodilla y me dijo con camaradería "que ilusión tío, lo vamos a pasar en grande" Debían ser las once y media de la mañana y ya se le notaba la cocaína en los ojos. "Joder Gerard... yo ya no quiero saber nada de esa mierda" "mejor" contestó. Así es Gerard, nada ni nadie le iba a joder su plan.

La primera parada me dejó helado. En la NII en un tramo revirado con muchas putas en el arcén, creo que por Tordera, Gerard aminoró la velocidad. Los coches nos adelantaron en tromba y súbitamente mi cicerone se metió en un camino de arena. Una mujer de unos cincuenta años, gorda, con unas raíces espantosas, sudorosa y vestida con un imposible traje a rallas blancas y azules, se nos acercó intentando parecer sugerente. La señora llamó a mi amigo por su nombre y en un tris me tuve que sentar en el asiento de atrás. La mujer se sentó en el asiento del copiloto y Gerard se sacó la polla con toda la naturalidad del mundo. He de reconcer que hasta me cohibí, aunque él orientó el espejo con naturalidad para seguir con la conversación. De fondo oía los lametones de la puta como si salieran del equipo de música, como si no fuera con nosotros. "Joder tío me salgo fuera" no caí en que el Mini sólo tiene dos puertas. Cogí un Red Bull, di un trago y lo rellené con Ron. La mujer se aplicó con ganas y mi amigo no tardó en correrse. Le dio cincuenta euros a la puta y me preguntó si quería probar. A la mujer le faltaban los dientes. 

Antes de reanudar la marcha Gerard se hizo una ralla y atendió un par de mensajes. Ese ritual se repetiría con frecuencia en las horas siguientes. En breve seguíamos en ruta. No recordaba lo divertido que era mi amigo, estuve riendo con sus aventuras mientras comíamos en un bar de carretera. Tras los postres, cafés, chupitos y porro de marihuana en el parking, reprendimos camino hasta la siguiente parada. 

Nuevamente decadencia. Un club en Palamós. No le costó seleccionar compañera. Me sorprendió como se le acercaban las chicas, sin duda conscientes de que una vez al mes pasaban los reyes magos: buenas propinas y coca gratis. En esta ocasión escogió una negrita caribeña a la que me hubiera follado encantado. Sólo la promesa de ir a uno de los grandes burdeles de la Jonquera me reprimió. La verdad es que el club daba algo de miedo, varias de las chicas parecían drogadas, tristes y somnolientas. Debían ser las siete u ocho de la tarde y éramos los único clientes. Según mi amigo "es mejor llegar prontito, así están limpias" sic. Yo me sentía como un verdadero cabrón allí. Me tomé un copa ante la mirada poco amistosa del camarero, un rumano huraño y agresivo, mientras despachaba a las putas que me atosigaban. Por turnos me sobaban y yo las correspondía. Una chica con apariencia de menor, muy delgada y risueña, se me acercó titubeante. Olía divinamente a una fragancia dulzona. Pude acariciar su pubis introduciendo los dedos por su pantaloncito y sólo la aparición de Gerard impidió que la llevará a la habitación. Cuando me separé de ella me sonrió con un gesto que no supe interpretar si era de alivio o de lástima. El rumano la miró poco amigablemente. En tiempos de crisis no se puede dejar escapar una presa cuando parece definitiva.

Unas horas más tarde tras comer unas deliciosas gambas en Palamós, seguimos ruta hacia el norte. Iba cruzando los dedos para que no nos parará la policía. Aunque Gerard parecía sereno (la coca le ayudaba) habíamos bebido mucho en poco tiempo. Yo iba bastante pasado y sólo podía pensar en la puta que me iba a follar y en como disfrutaría contándoselo a María.

Paradise. Seguro que os suena. Es el prostíbulo más grande de Europa y la verdad, impresiona. Pensaba que nos dirigíamos allí pero mi guía me dijo "nada, nada... mucho bombo pero vamos a uno mejor. Te acerco para que lo veas, de bajada si quieres paramos" Miré por la ventanilla como un niño al que se le escapa un globo en el parque de atracciones. Unos minutos más tarde aparcábamos en el Dallas. Desde fuera me decpecionó un poco, pero bueno, que casa de putas no es decadente desde el parking? Cuando entramos más de lo mismo. El mismo decorador excesivo y rancio de todos los burdeles, con una peculiaridad: unas chicas realmente impresionantes. Conté el dinero de mi cartera y no hice más juicios morales. A medía copa Gerard había vuelto a desaparecer. Mi ojos se clavaron en una negra deliciosa. No hablamos de dinero. Me moría de ganas de follar con una negra y esta era deliciosa. Me notaba bastante borracho y si hubiera estado mi socio cerca le hubiera pedido algo de sus polvos mágicos. Deserea me cogió de la mano y me llevó a su madriguera. En la habitación se quitó la poca ropa que llevaba y me dejó si aliento. Podéis verla en las fotos, no creo que nadie que haya leído hasta aquí me diga que no se la follaría. Hablo de mujeres y hombres. 
Tras pasar por el baño la tumbé en la cama y le metí la lengua en el culo, empujé, moví, sorbí, lamí su coño, sus pechos, apreté, pellizqué y me dejé hacer. No podía parar de pensar en como disfrutaría Maria con ese coño delicioso. Tuve que frenarla varias veces y dedicarme a su coño para no correrme como un principiante. Sólo el sobre precio de follarle el culo me hizo recapacitar. Le chupé repetidamente el coño y el culo hasta que me llenó los labios con su corrida. Agradecida me retiró el condón y siguió mamando hasta que llené su pecho de leche. Me quedé destrozado, hacía demasiado que no estaba dentro de una mujer y me corrí como un animal. Desarea se empezó a vestir y tuve que hacer esfuerzos por no quedarme dormido.
De nuevo en el bar la negrita se separó de mi sin mirarme, a la busca de doscientos euros más (al final pagué el sobreprecio, aunque no follé su culo le pagué de más, su cuerpo lo merecía) Gerard me esperaba tomando un Red Bull y al verme llegar me recibió abriendo los brazos, como si me hubiera llevado a perder la virginidad. Le acompañé con otro cubata que disfruté mientras seguía a Deserea deambular por el club. No tardó ni media copa en subir con otro chico. No está mal trescientos euros en hora y media.
La vuelta fue un rosario de comentarios y risas, como si volviéramos de un partido de fútbol. Aunque yo me dormía Gerard parecía más despierto que nunca. Quiso parar en el Paradise, pero yo sólo quería llegar a mi casita a dormir. Sólo hora y media más tarde me dejaba en el portal de mi casa. Gerard se fue haciéndome prometerle que el mes siguiente contaría conmigo. Me metí en la cama confuso. Pensando en si María estaría follando con su amante a esas horas. El olor de mi compañera de pago aún me rondaba la yema de los dedos. Me excité recordando el cuerpo de ambas y tuve que masturbarme utilizando las bolas tailandesas de María bien lubricadas. Me corrí sobre las sábanas y me quedé dormido como un angelito. A la mañana siguiente desperté con resaca, oliendo a lubricante y con el culo dolorido. Tuve que recordar el final de la noche para no dudar de mi heterosexualidad. Le escribí un mail a María dándole algunas notas de mi noche. Hoy leerá como fue toda mi ruta golfa. Al mail que le envié me contestó "yo también me follaré un negrito". María en estado puro. 

lunes, 27 de junio de 2011

Pausa

Esta situación me está superando. Me duele demasiado la barriga y tengo que pensar. Tengo cosas que contar pero no me veo con fuerzas. Creo que necesito vacaciones cerebrales. Ya os contaré, espero.

domingo, 22 de mayo de 2011

María no se aburre

A las tres de la mañana recibí esta foto de María. Sin una sola palabra ni aclaración. Me he pajeado como un animal. María pasándolo en grande y yo viendo la Noria y las pelis X del plus. Creo que el próximo finde voy a poner un empate en mi casillero.


viernes, 20 de mayo de 2011

Solidaridad

Unos buenos amigos de las islas afortunadas enterados de mi soledad transitoria, se han solidarizado conmigo. Lástima de la distancia, de los billetes de avión y de mi poco tiempo libre... con el esmero que mi amigo me está preparando el postre.... Otra vez será!!!





viernes, 13 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

primer sábado A.M (after maria)

Cuando compramos el Ipad 2 me moría ganas de probar el maravilloso face time hd para lo que realmente se ha diseñado: el cibersexo. Hasta ahora no habíamos tenido la mala suerte de necesitarlo, pero ahora, en la distancia, se nos presenta como un apetitoso sucedáneo, metadona para adictos a la piel. No cabe decir que mi agenda para el sábado presentaba un triste vacío blanco a partir de las 20:00. Mis amigos tenían fabulosos planes: dos  parejas con sus nenes en Sésamo Aventura, otros dos en el fútbol, varios en una boda (ya te vale Isidro, me podías haber invitado, lo de tu futura esposa fue ya hace mucho tiempo, no seas rencoroso) y el único soltero está trabajando fuera (no coincidirá con María?) Así que mi sábado iba a ser indoor, en mi casita, con mis juguetitos tecnológicos. No soy persona de salir solo, debe ser algún trauma de la infancia. Sé que si salgo solo tengo más posibilidades de acabar borracho dando lástima que de pasar una noche de éxito y diversión. 

María tampoco tenía plan así que parecía divertido jugar con la cam, no en vano nuestra entrada en este mundillo del golferío fue a través de la pantalla de un viejo portátil Acer. Sobre las 20:00 recibí un desolador mensaje "sorry, cena con los del trabajo, cuando vuelva te llamo" Interpreté el sms en dos direcciones. Primero, María lleva un fin de semana fuera y ya se va a pegar una buena fiesta y va a hacer la primera muesca en su revolver. Segundo, lo que pensaría cualquier marido o novio normal... que putada. No recuerdo cual de las dos lecturas pudo en mi mente. Inconscientemente me acerqué a la cocina, revisé que hubiera vino en el botellero y comprobé que quedará marihuana. Me duché, me rasuré con cuidado y me vestí como si fuera a salir. No voy a negar que tuve un momento de pausa en el que vi la tele como cualquier mortal, disfruté del cutis de Jordi González y de algunos vídeos de MTV.

Sobre las 23.00 descorché el vino y lié dos porros. Tumbado en el sofá me entretuve con un vídeo porno de fondo, una película maravillosa de negros enanos follando con maduras blancas, siempre se puede rizar el rizo. He de reconocer que busqué en varias páginas de relax si encontraba una negra enana, no hay nada que me dispare más la imaginación que un par de copas de Rioja. Viendo el escaso éxito de mis pesquisas, reduje la busca a chicas negras, independientemente de su estatura. Me fijé en Karla, guapisima, deliciosa, sólo tenía un pequeño defecto... una polla enorme. Dejé la imagen en pantalla y me empecé a fumar un porro mientras cavilaba. Prueba de fé, el canuto andaba por la mitad y seguía sin la decisión de llamarla. Por desgracia aun no tengo el ansia de probar una polla, aunque no negaré que me hubiera encantado follarle el culo.

Desestimada la idea de contratar chica por internet, me empezó a seducir la idea de buscar una puta callejera. Una rumana aniñada sería una delicia, por primera vez en la noche se me puso dura. Bajar por el coche, esquivar los controles de policía y llegar hasta la calles puteras se me hizo una odisea, y para acabar zanjar la tentación idea bebí dos copas de vino de un trago para asegurarme de que no iba a coger el coche.
Llegó la hora del msn. Por primera vez en mucho tiempo me sentía al otro lado de la ecuación. El tío solo que busca una pareja o chica para mostrarle su virilidad y regalarle su corrida. Como puede ser que a nadie le apetezca? es curioso como cambia el punto de vista de la gente cuando la necesidad aprieta. Algunas parejas amigas me saludaban y preguntaban por María, en cuanto mencionaba su ausencia, el más absoluto silencio. Nunca tuve más claro quien es el factor poderoso de la fórmula. Incluso una pareja para quien María se ha mostrado en más de una ocasión renunciaron a mi ofrenda.

Empecé a teclear con más dificultad y a vulgarizar mis comentarios. Nunca me hubiera creído capaz de teclear sin previo saludo "quieres ver como me corro?". Patético. Cuando me disponía a poner en marcha el cam4 y zanjar mi maravillosa noche con una corrida intrascendente, alguien se interesó por mi en el msn. La película porno se había acabado y seguía sin correrme, eso no lo hubiera permitido yo hace unos años. La foto del msn me llamó la atención. Una chica joven, delgadita, con un culo firme y conjunto negro de lencería. No era una foto excesivamente cuidada, podía parecer hasta chabacana, pero la modelo era una tentación y su aire de amateur principiante me cautivaron. Para mi sorpresa y decepción al otro lado de la pantalla estaba la parte masculina de la pareja. La verdad es que el tío, Juan me cayó genial. Me comentó que seguía el blog y que le encantaba María. Se mantuvo al teclado después de comentarle que María no estaba "lo sé socio, no te digo que sigo el blog". Eran ya las 2:00 de la mañana y yo estaba bastante perjudicado. Recibí varios mensajes como el que yo había escrito anteriormente.. "te enseño mi pollón guarra" y volví a alinearme con la gente de sentido común a la que molesta esa actitud. 

Juan empezó a mostrarme fotos de su chica. Me encantaba, y así se lo reconocí a mi comunicante. La chica tenía 23 años y aunque le secundaba en todas sus hasta ahora escasas experiencias, no estaba del todo en el bando de los viciosos. Es sorprendente como las nuevas generaciones encaran esta sexualidad alternativa sin tantos prejuicios. La verdad es que me excité mucho viendo a la chica. Juan me mostraba sus fotos a cara descubierta, vestida de calle, y eso me seducía aun más. Yo le mostré a Juan algunas fotos de María de nuestra colección y también mi hizo notar su excitación. Reconozco que estuve tentado de mostrarle fotos de María sin tapar su preciosa cara mientras me comía la polla, pero la botella vacía me aconsejó no hacerlo. Aún así Juan siguió mostrándome fotos cada vez más explícitas hasta que tuve que empezar a pajearme. Tenía poco pecho el pubis afeitado y un culo menudo y durísimo. La verdad que se parecía a una rumana de la calle a la que tengo echado el ojo. Juan me pidió si podía ver como me masturbaba. Me dijo que tenía un pollón y que aunque el no era bi, le daba morbo ver la polla que le gustaría ver en el coño de su chica, Sonia. Soy persona solidaria.

Juan estaba muy caliente. Se acercó a un armario y me mostró los jueguetes de su chica, su ropa interior, sus zapatos... vamos todo un fetichista. Mi amigo me guardaba lo mejor para el final. Vi como la cámara se movía y entraba en una habitación oscura. Una lamparita iluminó la escena. En una cama de matrimonio estaba, tapada hasta las orejas, una figura femenina. Juan retiró la sábana y pude ver el cuerpo desnudo de Sonia. Con delicadeza la colocó boca arriba y situó la cámara para que pudiera ver su coño. Apenas era una pequeña hendidura en la suave piel. Juan separó los labios y comenzó a acariciarla. Benditos porros, si no fuera por ellos me hubiera corrido al acto. Sonia relajó las piernas y jadeando se dejó tocar, se ofreció y separó las rodillas para que Juan siguiera cómodamente. La muchacha jadeaba modosita, como si en un sueño entre peluches notara ese placer y no quisiera admitirlo.  Podía apreciar como los dedos de mi partenaire entraban y salían empapados de ese coño tan delicioso. Juan se acercó al cuello de la muchacha y esta tapándose la cara, ya despierta, rió dejándose hacer. "Córrete tio, es como si te la follaras" No podía apartar la vista del coño y de sus manos tapándose la cara. No sé que me ponía más, su excitación o ese intento de parecer inocente. Me corrí abundantemente. Vi como los dos observaban la cámara, Juan se pajeaba con fuerza y Sonia parecía aún estar entre la vigilia y el sueño. Juan jadeba y decía frases que no alcanzaba a entender. Seguro que su noche acababa dentro del delicioso coño de su chica.

No me apetecía verlo. Apagué la cam y los eliminé de mi agenda. No borré ninguna de sus fotos, me servirán para otro sábado de soledad. La verdad es que una vez sereno, me he arrepentido de eliminarles, me encantaría follar con Sonia. Juan ya que sigues el blog, agrégame anda, quiero comerle el coño a tu chica. No sé si durante estos tres meses de soltería, la verdad es que me cuesta imaginarme follando con ella sin notar la mano cómplice y la familiar lengua de María por mi cuerpo. Seguro que le encantaría Sonia. Que bonito es el amor.

sábado, 30 de abril de 2011

María me deja

Deja, del verbo dejar. Dejar es un verbo de multiples significados. Puede significar prestar, también permitir y el más terrible de sus sentidos, abandonar. Quedémonos con sus dos últimas acepciones.

María me deja. En efecto, desde el uno de Mayo hasta el uno de Agosto estaré solo. Le ha salido una oportunidad laboral de esas que no se pueden rechazar. Durante esos tres meses ganará más dinero que yo en todo el año. No, no tiene que follar con nadie por contrato. Digamos que contratan a la María cara A, no a la cara B que vosotros conocéis. Ya sabéis que somos muy celosos de nuestra identidad y que poca gente sabe quien somos realmente. Alguna vez en algún club swinger hemos hablado con otras parejas sobre este o aquel blog. Es realmente divertido oir la sincera opinión que la gente tiene de nosotros y de nuestras aventuras. Sorprende lo que pueden decir u opinar de tí cuando se aparca la hipocresía. Recuerdo un chico que decía estar loco por María, "sí, la que sale en el blog... Gema ya sabe que me pone" entre risas y copas Gema parecía aceptar complice el deseo de su chico. Horas más tarde María tenía la polla del chico en la boca, y estuvo tentada de decirle quién era ella en realidad. No le dio tiempo... el muchacho no estaba muy acostumbrado a la garganta profunda.

Desde que estamos juntos nunca hemos pasado tanto tiempo separados. No sé como nos sentará este periodo. Ahí viene la segunda acepción del verbo.

María me deja. Es decir, me permite. Ambos sabemos que no vamos a estar tres meses sin estar con otras personas. Por mi parte estaré encantado de que María folle con otros chicos y chicas. Hemos convenido que me envie fotos de sus conquistas, para disfrutar en la distancia de su atrevimiento. El ambiente de trabajo que va a encontrar María no es precisamente conservador, así que no creo que tenga muchos problemas para encontrar pollas y coños de su gusto.

 
Por mi parte no me apetece dedicarme al cansino arte de la seducción en pubs y discotecas. Supongo que tontearé en el chat en busca de alguna aventura o en la mayoría de los casos, recurriré a invertir en la economía sumergida. No las traeré a casa, eso se ha pactado en los protocolos de nuestra temporal separación, así que seguramente visitaré algún hotel o piso lleno de encanto. También me quedará el postergado arte de la paja. Película porno, algo de ciber y la seductora idea de María siendo follada por otros, parecen buen plan para sobrellevar la soledad.

Os iré contando.

sábado, 26 de febrero de 2011

sábado, 5 de febrero de 2011

21 días

Respeto. Respeto y admiración. Quiero empezar este post con esas dos palabras para que nadie pueda luego echarme en cara la falta de alguna. Respeto porque considero que debe ir en el equipaje de cualquier persona medianamente inteligente. Es una norma básica de convivencia muy práctica y sana que deberíamos practicar más. Lo segundo porque me quito el sombrero ante la gente que se acepta y se muestra como es, con todo lo que eso conlleva. No soy muy partidario de salir del armario. Considero que nadie fuera de nuestro entorno más íntimo debe saber si tenemos hemorroides, que marca de papel higiénico usamos o si nos depilamos a la cera. Cuanto más en nuestra sexualidad.

Ayer vi atento el programa 21 días. Soy así de básico, dame algo de carne y me tienes de fiel televidente. He de confesar que lo que más me motivaba del programa era ver a esa presentadora medio mema, niña buena y seguro que excelente estudiante, vestida con un corset mostrando escote. Además intento no desaprovechar la oportunidad de aprender siempre que puedo.

Algunos amigos me tientan con el mundo BDSM. No sé si me equivoco pero creo que hay varios aspectos en esas siglas que para mí son más o menos apetecibles.

Empecemos por la estética. El fetish me parece muy sugerente y la cumbre de la estética sexual. Como cualquier otro aspecto de la moda habrá gente con más o menos gusto y más o menos elegante, pero estaremos de acuerdo en que una mujer vestida con ese tipo de ropa está por lo general deseable (el blog de mi amigo Danton Maltés es buena muestra de ello). Otra cosa son los hombres. Ahí me pierdo. No le pillo el gusto a esos tangas con tachuelas, pantalones de látex o  a esas máscaras tipo "el zorro".

El aspecto sádico es el que más compromete mi moral. Quizás a personas con cierta tendencia a la violencia mental, nos pone en un aprieto la petición de alguien para que le hagamos daño. Un culo desnudo, una fusta y la petición de que golpeé me parecen una tentación en la que quizás pierda el control. Prefiero no asomarme a ese balcón, no vaya a ser que se me cague una paloma.

La sumisión puedo aceptarla hacia mí, pero nunca por mi parte. Sencillamente no lo concibo. Supongo que eso nos viene marcado en el código genético. Eso de tener una esclava para todos mis caprichos me parece muy tentador, de hecho me encantaría ser un patricio romano rodeado de esclavas y esclavos.

El concepto del sufrimiento o el dolor como peaje a cambio del placer no entra en mi concepto de la vida. Nuestra moral judeo-cristiana nos empuja a creer en eso, el que estudia tendrá un buen empleo, el que trabaja mucho vivirá mejor, el esfuerzo y el sacrificio siempre tienen recompensa. Si ponéis "Salvame" me daréis la razón en que eso no es exactamente así. 

Me sorprende la vinculación del BDSM con la religión cristiana. Existe un "dress code" (sotana y alzacuellos vs látex y máscaras), la penitencia a cambio del perdón (cilicios o fustas vs mmmmm... cilicios o fustas?), el sufrimiento como camino al cielo (la vida eterna vs el placer el sexual) Me gustaría saber si el BDSM como tal existe fuera del orbe cristiano (a excepción de nuestros queridos tarados japoneses)

Sinceramente, creo que sufrimos bastante sin desearlo como para buscar voluntariamente el dolor. Soy de los que prefiero que me coman la polla a que me zurren en los huevos con una fusta. Soy raro? quizás... Espero que nadie me diga que debería probarlo, nuestro cerebro es un simulador maravilloso para saber si algo nos puede gustar o no. Nunca me han cortado un dedo para saber que debe doler horrores. Tampoco voy a parir y seguro que cuanto menos debe ser molesto.
(foto del blog de mi amigo danton maltes, fiesta devotion)

sábado, 22 de enero de 2011

Experiencia H

La letra "h" es muda y eso, siendo una letra, es una putada. Junto a la "k" y la "z" forman ese grupo de amigas gorditas y gafudas del instituto que no se mezclan con sus compañeros, esas que al cabo de las años no recuerdas como se llamaban ni que hacían. Sólo recuerdas que se sentaban al final de la clase y que oían grupos de música raros. La "z" últimamente está más presente en nuestras vidas, casi a diario nos acordamos de ella, no en vano es la inicial del apellido de nuestro amado presidente. La "k" está viviendo, gracias al sms, una segunda juventud, nos ahorra tiempo y su uso hace moderno. Pero nuestra querida "h" es como una animal en extinción. Con su forma de silla vista de perfil me hace pensar en eso, en esa silla que tenemos arrinconada en alguna habitación y que arrimamos a la mesa cuando se apunta algún invitado de más a cenar. Una experiencia "h" es algo que ha pasado, que está ahí, pero que no suma ni resta. Más por voluntad propia que por otra cosa. Algo que ocurrió pero que preferimos no analizar demasiado, no vaya a resultar que seamos culpables.

Los que seguís el blog sabéis que no somos una pareja liberal al uso. Tenemos algunas prácticas que en el ambiente swinger no son muy aceptadas. Precisamente un colectivo que se jacta de libre tiene también sus tabú y su doble moral. A veces hemos pagado por sexo. Y eso no es que esté muy bien visto.

Desde hace tiempo tengo ganas de probar una chica oriental. En mi estuche de plastidecor falta el amarillo. Me consta que a María también, así que me pareció buena manera de empezar el año vicioso regalándonos unas horas de placer con una chica de ojos rasgados. Si alguien conoce alguna dispuesta a liarse con una pareja y que no cobre, nos encantaría que nos pasarais su contacto. Mientras tanto, en loquo, podéis encontrar muchas de ellas.
No le dije nada a María. Ese fin de semana estábamos en Barcelona y decidí contactar con una chinita (luego resultó que era de Taiwan) que me pareció por las fotos muy apetecible. Estas que veis aquí son sus fotos reales, pero no voy a poner su nombre ni su dirección, no quiero hacerle publicidad. De todos modos, si miráis en loquo, la localizaréis fácilmente
La llamé el viernes saliendo del trabajo. La conversación fue un tanto caótica, pero me dio la impresión que la chica me comprendía, quizás eran mis ganas lo que me hizo interpretarlo así:
-Hola guapa, mira es que visto un anuncio tuyo en Loquo y me gustaría saber si atiendes a parejas.
-si si si (en efecto, tres "si", encadenados)
-Me gustaría hacer un trío y me has gustado mucho...
-si si si, no problema, tu vienes en mi piso y bien, todo bien
-(silencio)
-Para mañana como lo tienes sobre las 5?
-si si si, no problema.
El resto de la conversación acordamos el precio, me dio la dirección y entre "sies" por triplicado empecé a notar la excitación de una cita que sin duda encantaría a María.

Comimos en un restaurante del Passeig de Gracia y me encargué de que María acompañara cada bocado de un trago de vino. A ella no le hacen falta los efectos del alcohol para dejarse llevar, pero yo soy más místico. Al salir la dirigí hacia unas calles que no frecuentamos habitualmente. María llevaba un mini vestido rojo con medias y calcetines largos, de esos hasta el muslo. No me costó mucho encontrar el portal y por suerte estaba abierto.:
-Y esto?
-Bueno, un regalito que he preparado... no te apetece?
-Joder sabes que no me resisto a una buena sorpresa.

Ella franqueó la puerta y yo la seguí Era un primer piso y viendo el estado del ascensor, decidimos subir a pie. Las paredes estaban desconchadas y se podía ver las sucesivas capas de pintura, desde un lila estridente, pasando por un verde pastel y otros tonos indescifrables, hasta un blanco roto que ahora intentaba darle luz y salubridad a la escalera. Evité tocar el pasamanos de la baranda. El suelo estaba sucio y se oían voces de los pisos de arriba. Todos lo que hayáis ido de putas o a un club de intercambio, sabéis que muchas veces lo que vemos no tiene que ver con nuestro ideal de decoración. En la mayoría de ocasiones se trata de locales sórdidos y rancios, pero en esas ocasiones no es nuestro cerebro el que suele mandar, así que miramos hacía delante, como los burros, en busca de nuestra dosis de vicio.

Al llegar al rellano encontré cuatro puertas, como Alicia en el país de las Maravillas. Sólo una de ellas tiene la alfombra acordada. La mirada de María se ha transformado y noto sus pulsaciones aceleradas. Abre la puerta una chica delgada y bajita, por el físico parece nuestra compañera. Su look es acorde al recinto, lleva unas zapatillas de estar por casa, de esas de crío con forma de elefante, y una bata rosa. Parece que se ha levanto hace poco porque lleva el pelo revuelto y sofoca con esfuerzos un bostezo. Mira sorprendida a María, y aunque sonriendo, dice que no trabaja con mujeres. Le recuerdo que por teléfono habíamos acordado que venía "en pareja". Ella se disculpa diciendo que entendió una pareja sí, pero de dos hombres. Viendo que mi sorpresa va a naufragar antes de zarpar me dispongo a darme media vuelta. Ella me retiene por el hombro al tiempo que vocifera algo ininteligible hacia el interior de la casa. Otra voz le contesta y en breve aparece una segunda chica, clónica de la primera. Sonriente y vestida con un batín de pseudo seda me pide disculpas y dice que ella trabaja con chicas. María mira la escena desde un segundo plano. A mi la nueva chica me gusta y sinceramente no se cual de las dos es la del anuncio. Eso sí, la chica se anunciaba como "recibo sola en mi piso del centro"
Nos acompaña hasta una habitación con puerta de cristal glasé, con un pequeño baño dentro y sábanas verdosas de franela. Por el pasillo le toco el culo y noto que al menos algo bueno habrá para comer. Nos sentamos en la cama y pago lo convenido. La chica se dirige al baño y tras oír la música celestial del bidé manando agua, entra en la habitación con un conjuntito de Hello Kity! sí, el de la foto. Debe ser su uniforme sexy. Me colocó detrás de ella, mientras María sentaba en la cama me mira excitada.

La rodeo con los brazos, le acaricio el pecho, el culo y aspiró el aroma de su cuello. Huele muy bien, por suerte su perfume aparta de mi nariz el olor que me sacudió al entrar al piso, a refrito de pan de gamba. Paso mi mano por encima de las bragas, donde está el dibujtio de la gatita sin boca más famosa del mundo. Meto mis dedos dentro. Tiene mucho vello, suave, pero demasiado para nuestros gustos. Le meto los dedos en el coño y no tarda en mojarse. Empieza a gemir de esa manera tan característica de las asiáticas, a medio camino entre el quejido y el placer. María se ha empezado a quitar la ropa. Le bajo a la chinita las bragas y le quito el sujetador. María se acerca y se arrodilla. Le separa las piernas y empieza a comerle el coño recién lavado. Yo también me agacho y le meto la lengua en el culo. Mi lengua choca con la de mi chica y saboreamos el peludo coño de la puta. Parecemos dos vampiros ansiosos de sangre. No tarda mucho en correrse y tumbarse en la cama.
Con la polla dura busco la boca de la chinita para que me la coma. Ella la acaricia con una mano mientras con la otra busca un condón en la mesilla. Le pido que me la chupe sin, pero no acepta. Aparto a la china y María me la chupa hasta el fondo. Mientras me la come seguimos sobando a la puta, su coño, sus pezones duros y rosas, como golosinas. Nuestra fulana acompaña la mamada de María acariciándome los huevos y metiendo respetuosamente la punta de un dedo en mi culo. María me pide que me la folle. Pongo a nuestra amiga a cuatro patas y me advierte que por el culo no. No era mi intención, me pongo el condón y he aquí mi sorpresa cuando me dice sin perder la sonrisa:
- cuidado con coño, tengo regla...
Por eso nos sentimos como vampiros cuando la comíamos. Me apetece mucho su coño, pero la idea de que la esponjita no cumpla su función y ver mi polla ensangrentada me hacen desistir. Le propongo a la puta que le coma el coño a María, que se coge la situación con humor y empieza a tener problemas para contener la carcajada. Separa las piernas y ofrece su coño rasurado a la chinita. Esta lo mira sorprendida y saca un rollo de papel film, si el de envolver el pollo, para colocarlo sobre el coño y no tocarlo directamente! María ahora no puede contenerse y ríe a mandíbula abierta. Aparto a la chica y a su rollo de papel glad y empiezo a follar el coño de María. La chinita sigue a nuestro lado y entre los dos, sin mirarla, le metemos los dedos por todos sus agujeros, la pellizcamos, la acariciamos, la sobamos. Aguanto hasta que María se corre. Se ha retorcido hasta llegar con su boca al coño de la china y nuestra amiga parece encantada. Saco mi polla hinchada del coño de María y colocó mis rodillas a cada lado del cuerpo de la puta. Me pajeo sobre ella. La chinita sigue buscando mi culo y contribuye a que aguante poco más. Me apreto con fuerza la polla, y me corro sobre la china. María observa de reojo recobrando el aliento. Le lleno a la puta los pechos, un hombro y los labios. Hago todo lo posible para manchar las horribles sábanas verdes.
La china se retira y en segundos estamos deambulando por el pasillo hacia el exterior. Oímos los gemidos y el tran tran de la habitación de al lado, donde algún afortunado está follándose a la chinita hetero. Bajando la escalera María comenta:
-Esta no cuenta, lo de la china mejor lo aparcamos hasta el verano en Tailandia ok?
Solo puedo afirmar, decepcionado. La verdad es que me siento un poco hueco, herido, de mal humor, humano al fin y al cabo. No empiezan todas esas palabras por "h"?

jueves, 6 de enero de 2011

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cena de empresa 2010

De las pocas cosas que me gustan de la Navidad una es la cena de empresa. Es como un carnaval invertido anticipado, me explico: todos dejamos nuestro disfraz colgado en el armario y nos vestimos de lo que realmente somos. El quillo es quillo, la choni es choni, el carca es carca y así toda la empresa en un ejercicio de solemne sinceridad. Semanas antes del evento los corrillos en la oficina recaudan dinero para coca y planean el after party, cuando los jefes se hayan retirado. Se cruzan apuestas sobre quien se emborrachará antes y en un círculo más íntimo, sobre quien se follará a quien. Este año yo cotizaba alto con Sonia. Hacía meses que se oían comentarios sobre la gran afinidad que tenía con ella. Sonia es una tía mayor que yo, morena con cuerpo endurecido por el gimnasio y la cirugía, y una actitud sonriente y complaciente que la hacen la compañera ideal. Su sonrisa permanente me hace pensar en todo menos en llenársela de leche. Muchos de mis compañeros me envidian por mi aparente pole position en la cena, pero lamentablemente Sonia sólo me apetece para que me la chupe si no encuentro nada mejor.

Hace un par de años que la cena de empresa de María coincide con la mía. Ambos sabemos que es una de esas veladas en las que cada uno podrá dejarse llevar por unas horas a cambio de una morbosa confesión. Mientras me relajo frente a la tele viendo vídeos musicales, María se ducha. Escucho como golpea la maquinilla de afeitar contra la bañera para retirar los restos de vello. Se está rasurando el coño, dejándolo suave y apetecible. Pasa frente mí desnuda y veo como de su coño pende un hilo. Se ha metido las bolas chinas y me está mostrando que no se va a guardar nada esa noche. Escoge un conjunto negro, de blonda. Se viste con una mini negra, un top del mismo color y unos calcetines-media hasta medio muslo, de esos que dios ha querido que vuelvan a ponerse de moda. No le comento nada sobre las bolas y el conjunto de lencería, forma parte de pacto no escrito.

Me apresuro en llegar al restaurante. Algunos de mis compañeros llevan ya el cubata a medias y sé que debo esforzarme para no perder comba. Sonia ya he llegado y no tarda ni cinco segundos en acercarse a mi y arrimarme su cuerpo. Me recuerda la actitud de las putas en cualquier burdel, Sonia al menos tiene la decencia de no poner su coño en mi rodilla, como haría cualquier fulana medio profesional. Hay una especie de karma en el ambiente que parece empujarnos a mi y a Sonia acabar la noche en la misma cama. A medida que caen las botellas de vino y la comida desaparece de los platos, el coño de Sonia me parece más apetecible. Un zumbido me avisa que mi móvil tiene un sms que enseñarme. María me ha enviado una foto sacada con su iPhone desde debajo de la mesa. Veo su faldita, sus piernas abiertas y el tanga ladeado mostrando su coño y el hilo de las bolas chinas. Ni una sola palabra de texto. Me agacho fingiendo recoger la servilleta y miro que tal es el panorama bajo la mesa. Sonia lleva unos pantalones negros y ceñidos.

Los viajes al baño se repiten, Sonia y varios de mis compañeros y compañeras aumentan su elocuencia y simpatía tras volver del servicio. Cada vez me parece mas inevitable meterle la polla en la boca a mi querida Sonia. Sobre la mesa sólo quedan los cubatas, botellas de licores varios y restos del delicioso pastel de chocolate que nos ha servido una mulatita caderosa. María me vuelve a enviar un sms. Esta vez sin foto, sólo texto: "me voy a comer una polla". Ahora miro a Sonia con toda la ferocidad que puedo. Ella parece percibir mis intenciones, pero su caída de ojos me hacer ver que empieza a estar fuera de sí. La boca que antes parecía reservada solo para mi polla parece ahora aceptar más candidatos. Algunos de mis colegas empiezan a insinuar una escisión. No estamos para discotecas, muchos estamos de acuerdo, suena mucho mejor un lugar de esos en los que las mujeres no te rechazan.

Al salir del restaurante nos repartimos en coches. Curiosamente los conspiradores puteros vamos en el Audi de Juan. Como en las películas un estuche de cd, creo que era de Alejandro Sanz, sirve de bandeja para preparar unas rayas. El club está bastante cerca de donde hemos cenado, discreto, sin neones, con un sólo letrero en el que se lee "club de caballeros, reservado el derecho de admisión". En la puerta juego mi particular quiniela: si encuentro una negra con buenas tetas, alta y que huela como los ángeles, pago, si no, me retiro. Ni una sola negra. Mujeres de todos tipos, a cual más deseable, cualquiera deliciosa para compartir con María, pero nada parecido a mi apuesta. En breves instantes sólo quedamos dos en la barra, los otros tres hace rato que viven su particular subida al cielo. Entre sorbo y sorbo no puedo evitar pensar en las caras de Lourdes, Ana y... no sé como se llama la tercera, todas convencidas de la honorabilidad de sus maridos. Juan, el conductor, parece estar viviendo su momento de bajón. Me habla de sus hijos, de su mujer, de su casa de la costa y hasta de su colección de dvd, las putas captan tan rápido como yo que Juan esta luchando contra sus deseos de manera feroz, tanto que lo convierten en cliente no potencial. Joder después de tanto rato y no consigo dejar de trabajar. Me temo que Juan va a entrar en fase llorica, así que lo convenzo para que me lleve a la disco donde está el resto de la empresa.

Tras un par de palmadas en la espalda Juan me agradece mi comprensión y enfila el camino a casa, satisfecho de haber vencido sus demonios y deseoso de abrazar a su mujer. Pobre Juan, mejor que no sepa lo que se comenta de ella. A pesar de ser ya las tantas el portero me saca diez euros que saco del bolsillo arrugados, desafiantes. En cuanto llego a la música busco con la mirada a mis compañeros, y entre ellos a Sonia. No voy a negar que prefería a la negra pero la boca de Sonia me parece ahora absolutamente deseable... hasta que la veo ocupada por la lengua de un morenito, el camarero del restaurante. La besa y la manosea con fiereza. Envio un sms a María diciéndole que tengo ganas de llegar a casa. Me contesta tras unos minutos que a ella a un le queda un ratito.

Definitavemente Sonia se va con el morenito. Sentado en un punto estratégico escurro el Bacardí con cola mientras hago esfuerzos para que Antonia, la asistente del jefe se aparte de mi. La noche se acaba pero aun tengo mi dignidad intacta.

Llego a casa, pongo el plus esperando la peli porno para poder hacerme una paja y no esperar a María como un desesperado. Cuando vuelvo a abrir los ojos un partido de la liga brasileña ha sustituido a las rubias pneumáticas de antes. El reloj me sopla que son las ocho de la mañana. En la habitación veo el cuerpo arrullado de María. Con su peculiar "sentido del humor" ha preferido dejarme frente a mi apasionante partido y mi gin-tonic, mientras ella se acostaba. Busco entre su ropa y encuentro el tanga empapado. Palpo con los dedos y reconozco el tacto. Me acerco a su bolso y encuentro el móvil. Busco las fotos y nada, los vídeos y lo encuentro. Siento el dolor delicioso de la infidelidad y la dulce satisfacción del morbo. Veo una mediocre polla en primer plano y una mano que la pajea. En un confuso movimiento veo el suelo y la pared del servicio, la cámara se estabiliza y ahora veo como María se mete la polla en la boca mientras mira a cámara. El sonido es confuso, una música inconfundiblemente discotequera, gemidos de un hombre madurito y los lametones de la lengua de María. No aguanto más, no llego a ver si el tío se corre. Con la polla durísima por la excitación y la droga, separo los muslos de María y la penetro con furia. Con la mano derecha le pellizco los pezones y el coño alternativamente. Esta mojada y busca con su lengua mi boca, consciente de que he visto como ha sido su noche. Sólo puedo decirle al oído "puta, puta" mientras me corro en su coño. Ella se arquea buscando hasta la última embestida. Nuevamente María me deja pequeño, como un crío inocente. No somos nada al lado de una mujer poderosa.

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