sábado, 17 de noviembre de 2012

Atrapado por la blogger

Una mano se alza de una tumba recién sepultada. Los dedos estirados, la piel rasgada. Habréis visto esa escena en cientos de películas de zombies y vampiros. Así me siento yo. Llevo cerca de seis meses sin aparecer por aquí y me he visto morir cibernéticamente. Sólo algunos de los bloggers que antes me incluían entre sus favoritos, siguen haciéndolo. Todos sabemos que lo blogs más seguidos son los que se actualizan más frecuentemente y que otros medios como twitter están quitando fuerza a estas bitácoras. Aún así es una experiencia curiosa verse morir en la red.

Ya comenté hace tiempo que el trabajo me había dejado. Por suerte ni los coches ni otras frivolidades me han seducido, así que he podido dedicar parte de mis ahorros y tiempo libre a viajar, a desconectarme de todo y a intentar superar algún que otro trauma.

Los que nos habéis seguido sabéis que Maria y yo no somos una pareja swinger al uso. Nunca he acertado a definir lo nuestro, quizás pareja abierta. Como algunos recordaréis Maria se fue a vivir a Madrid por una irrechazable oferta de trabajo. Allí sigue. Primero eran dos meses, después seis, ahora un año, así que aparte de pareja abierta ahora somos pareja a distancia. No hemos roto. Maria sigue follando con su amigo, frecuentando clubs de la capital y comiendo pollas madrileñas. No me disgusta, me lo cuenta y cuando podemos follamos como leones.

Lo cierto es que mi cabeza no estaba bien últimamente. Cuando conoces a una chica y te la imaginas con la cara llena de semen para valorar si es realmente bella, es señal clara de que algún tornillo se te ha aflojado. Adicto al sexo cibernético? si la mayoría del tiempo online lo pasas viendo blogs, vídeos y fotos de todas las perversiones posibles, quizás la respuesta es afirmativa. Jamás se me ocurrió ir a un psicólogo, no tengo mucha fe en esa disciplina y para drogas no necesito a un psiquiatra. Prefiero usar mis métodos. Que mejor remedio que una terapia de choque? Cogí las maletas y me fui a Tailandia, Camboya y Vietnam. Ya contaré en detalle algunas de mis aventuras allí, pero como os podéis imaginar no he sido casto y puro.
A mi vuelta, una par de meses después, sin ver un coño o una polla en la pantalla, me sentía bastante más cómodo conmigo mismo. Durante mi ausencia mantuve el contacto con Maria. A mi llegada estaba en casa y creo que hicimos el amor, al menos yo. Pasamos unos días geniales pero volvió a dejarme solo. Incluso me recomendó que me buscara una amante.

Poco tiempo después conocí a Sandra. En una librería. Preciosa, morena, alta, curvosa y con una sonrisa a la altura de su físico. Estaba buscando un libro, parecía entretenida entre las estanterías. Soy un fetichista de los libros y una mujer rebuscando entre volúmenes me parece muy erótico. La ayudé en sus pesquisas y juntos encontramos la biografía de Ana Obregón...

Sandra es dependienta de una tienda Inditex. Estudia derecho pero lleva un tiempo atascada con asignaturas de primero. Es divertida y podríamos decir que fresca. No creo que me ganara al Trivial, pero es amena y parecía una buena candidata a amante convencional, con gustos normalitos... ideal para recuperarme de mi adicción.

No la toqué hasta la tercera cita, y no follamos hasta la quinta . No le conté mucho sobre mí, sólo que vivía solo, y que trabajaba en casa. La verdad es que tampoco me preguntó, podría haber sido un psicópata que ella no hubiera tenido la mínima sospecha. Aquella quinta cinta cenamos juntos, bebimos y me inivitó al piso que compartía con dos compañeras a fumar marihuana. Quizás no era tan pura como imaginaba, ver como trasegaba las copas de vino ya me puso en alerta.

Con un par de mensajes despejó el piso para que estuviéramos solos. Cruzamos la puerta y empezamos a besarnos, con fuerza y deseo, antes de mover un músculo Sandra ya me estaba tocando la polla. Me llevó a su habitación y me tumbó en la cama. Ella se quedó a los pies y sacó un porro ya liado de un cajón. Lo prendió, dio unas caladas y me lo acercó. Se giró y rebuscó entre las canciones de su Iphone, lo colocó sobre un dock y se dispuso a hacerme un strip-tease al ritmo de Pitbull... no me gustan los strip-tease y menos a ritmo de Pitbull, pero puse mi mejor sonrisa, intenté alejar mis fantasmas y aspiré del porro todo lo que pude.
Al quitarse la parte de arriba mis sospechas se hicieron realidad, no creo que pudiera lamer todos los rincones de aquellos enormes pechos ni en tres noches de sexo. Se quitó el sujetador y pude ver la preciosa cicatriz bajo sus areolas: no siempre había tenido aquellas tetazas. La luz seguía encendida y Sandra parecía seguir un ritual mil veces ensayado...

El tanga a conjunto con el sujetador no tardó en estar arrugado en el suelo. Rosa combinado con rojo, sin duda Oysho, una combinación que hace años hubiera sido una herejía pero que le sentaba de muerte al suelo. No se tapó con la mano, no se giró, se quedó quieta dejando que viera su coño depilado, con un bigotito Hitleriano en la parte superior, y un ligero brillo metálico al que replicó mi polla poniéndose más dura. Yo seguía vestido, expectante. Se acercó a la cama y se sentó sobre mi cara. Pude lamer, sorber y comprobar de donde venía aquel resplandor. Pechos operados, piercing en el coño... ya no quedan princesa para un enfermo en rehabilitación.

Se corrió en mi boca, me comió la polla mirándome desafiante a los ojos. La puse de rodillas y me coloqué detrás para follarla. Como un explorador titubeante, apunté con la polla a su culo y no noté el mínimo reproche, pero como dijo Séneca "no te folles un culo antes que un coño o estarás perdido para siempre" bueno no recuerdo si era Séneca quien lo dijo, pero es lo que me vino a la cabeza. Bajé el punto de mira un centímetro y le metí la polla en el coño encharcado. Con las caderas me marcaba el ritmo, así que acabé follándola con fuerza, sudando y con dos de mis dedos en su culo que se empañaba en demostrar que no era ajeno a aquellos juegos. Se volvió a correr y tras unos instantes le volví a comer el coño con suavidad, saboreando su alegría.

Sandra se levantó y sacó el Iphone del dock haciendo que la música parara, no sabía que Pitbull tenías tantas canciones. La verdad es que verla allí de pie, con ese culo de mármol y esos pechos de plástico desmesurados me hizo pensar en Maria: como le gustaría mi nueva amiga. Me cogió la polla con la mano izquierda metiéndome con habilidad un dedo de la misma mano en el culo. Coincidiendo con mi respingo me sacó una foto con el teléfono, "para mi colección" Acto seguido lo dejó al lado y volvimos al ataque. Me resistí a follar su culo, no en la primera noche de sexo, aunque ella parecía desearlo con ansia. Seguimos un buen rato retorciendo las sábanas y ambientando la habitación con ese olor del sexo vicioso. Sandra se tumbó en la cama y yo me arrodillé cerca de su cara. Me la chupó con fuerza y me pidió que me me corriera. Así no hay quien se rehabilite. Le llené la cara de leche mientras ella se toqueteaba el piercing del clítoris. Me quedé derrumbado al lado mientras oía el chasquido de la cámara de fotos.
Bajando las escaleras del piso de Sandra no podía dejar de pensar en las ganas que tenía de hacer el amor. Tanto cuesta encontrar alguien con algo de piedad que se conforme con follar normalito?

A la mañana siguiente recibí un mensaje de un blog que no conocía "gran noche, sexo guarro del bueno" No conocía a quien me lo enviaba, un nick que no había visto nunca. Entré a pesar de que limito mucho mi dosis de porno diario. Allí pude ver mi polla y las fotos de Sandra con leche en los labios, en la lengua. Varios comentarios de amigas y seguidores apreciando mi polla, preguntando y alabando la hazaña de mi amante. Por lo visto no era el primero en su colección. Desplazando el ratón pude ver a varios de mis antecesores retratados en la misma habitación.
Tras unos días de duda volví a quedar con Sandra. Es una auténtica viciosa y no he podido evitar follar su culo. Me ha propuesto un trío con una amiga y que visitemos un club de intercambio... Cuando creía que estaba volviendo a ser un tío  convencional y soso me encuentro este zorrón. Por favor, es que ya nadie hace el amor?

sábado, 28 de abril de 2012

Enough

Enough es enough, ya hablaremos. Gracias a tod@s.

viernes, 6 de abril de 2012

Video de Viernes Santo

Llevo 15 días solito. Estando como está el trabajo, Maria ha aprovechado una oferta para ir a Madrid estos 15 días. El jueves, viernes, sábado y domingo de Semana Santa no creo que trabaje mucho, pero lo cierto es que no vuelve hasta el lunes. Durante este tiempo he visto mucho porno, me he puesto muy caliente leyendo los comentarios sobre las fotos de Maria y he estado muchas veces tentado de pajearme con las fotos de alguna amiga especial, pero no. Mañana saldré con mi amigo Gerard y no voy a portarme bién. 

Maria está más caliente de lo normal. El éxito de sus últimas fotos entre vosotros y la primavera la tienen enloquecida. Muchos habréis visto que se ha creado una identidad de blogger para poder contestaros y tener una mayor participación en el blog. 

Esta semana me envió dos vídeos y sólo una orden "cuélgalos". Yo me he limitado a editarlos y obedecer. No tengo dudas de que el primer vídeo lo ha grabado una tercera persona. Maria ha vuelto a ir con el mismo equipo que anteriores veces, así que me puedo imaginar lo peor... o lo mejor? No me dolían así los huevos desde que era un crío y veía a mis primas mayores en bragas. Más tarde aprendí como evitar ese dolor, pero no voy a caer ahora. Es un experimento raro, 15 días sin sexo cuando tu pareja parece estar gozando como una loca. Mañana acaba mi penitencia de Semana Santa y prometo contarlo en breve... espero que la resaca me dure un par de días.





sábado, 17 de marzo de 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

sábado, 11 de febrero de 2012

Pajillero

No me sienta bien el invierno. Ni me sienta bien ni me gusta. Odio el frío. Uno de los motivos por los que me gustaría ser millonario es para no volver a notar el tacto de una bufanda de lana en el cuello. Digamos que estoy invernando como un oso pardo. La verdad es que desde el último post que escribí no han pasado cosas demasiado remarcables, hasta diría que estoy en retroceso. Quizás es la edad, la maldita ola  de frío siberiano, los abrigos o la interminable crisis. O puede que haya otra explicación, no soy supersticioso, pero este año, por primera vez, no me acabé las uvas el día de fin de año. Mal presagio empeorado al no empezar el 2012 con la acostumbrada buena dosis de sexo, pero mejor os lo cuento.

Empezar el año en Madrid se ha convertido en una especie de tradición para nosotros. Nada de uvas en la puerta del sol, no, un buen hotel con rica cena y maratón de vicio en algún club de la ciudad. En esta ocasión algunos de nuestros amigos se habían apuntado a la cena, así que se nos planteaba un reto de escapistas: ir al club a desbocarnos y volver a la fiesta, a última hora, a desayunar con nuestros amigos. Ellos no tienen idea de nuestro lado sórdido, de nuestros vicios y perversiones. Algo intuyen, pero prefieren no preguntar, no vaya ser que a alguno le entren dudas. A veces las mentiras menos elaboradas son las que mejor funcionan, así que simplemente les dijimos que teníamos que pasar por casa de unos conocidos. 

En la recepción del hotel había un bullicio de mujeres de todas las edades maravillosamente vestidas, perfumadas y calzadas. Las mujeres de mis amigos estaba deseables y preciosas; asiduas del jersey de lana y los tejanos, estaban deliciosas con sus vestidos. Me sorprendí con el escote de alguna, el culo de la otra o los labios de aquella: toda mujer tiene algo por lo que matar. Una cena con amigos en la que abunda el alcohol tiene un alto riesgo de ebriedad. María me miraba de reojo intentando calmar mi ansia de beber, pero lamentablemente no le hice mucho caso. En el segundo plato estaba bastante perjudicado. El cava, los chupitos, los cubatas... perdí la cuenta en las uvas. Empecé tarde y me quedaban en la mano aun tres cuando el chef acabó de golpear la cacerola al ritmo de las campanadas. Baco me pidió su peaje cuando me levanté para ir al baño. Estaba muy mareado, casi choco con una mesa vecina y me equivoqué de puerta un par de veces antes de encontrar el servicio. Al volver María estaba muy molesta, así que antes de sentarme me agarró de la mano y, excusándome, me sacó del restaurante.

Si no fuera por los 240€ que nos costaron las entradass para el club, me hubiera quedado en el hotel, pero María no era de mi misma opinión.
-Porque tu te desmadres no me vas a dejar a mi con las ganas- Me recompuse como puede y fuimos hasta el club, que estaba muy cerca, en un taxi. Me concentré para entrar al club con la máxima dignidad. Creo que lo conseguí. El ambiente era, o me pareció a mi, delicioso. Igual que en el hotel vi a la mayoría de asistentes bien vestidos y sexys. También vi unas cuantas parejas que no entiendo como les habían dejado entrar en el local. Debería haber una policía que detuviera a la gente que no respeta un mínimo de dress code, y más en una noche tan especial. Estaba muy lleno pero faltaba algo de química en el aire, mucha pose, parejas preciosas, pero poco sexo. Opté por acercarme a la barra y empezar a canjear mis vales por cubatas. Uno tras otro. María bailaba, miraba, se dejaba mirar, se rozaba con uno y con otra. Yo sostenía la barra y empezaba a lamentar mi ansia. María me cogió de la mano y me adentró en el laberinto, eso me parecía a mi, de habitaciones oscuras. Los gemidos eran aquí más insistentes y capté con mucha claridad el olor del látex caliente, de los cuerpos, del sudor y del resto de fluidos posibles. Sexo en mayúsculas.

Nos acercamos al glory hole. Sólo una polla asomaba por uno de los agujeros. María se puso en cuclillas y empezó a chupar. La polla estaba dura, no era muy grande pero era la que había, y por lo que vi, María se moría de ganas de meterse una en la boca. Me sentí invisible y afortunado a la vez. Vi como el tío empujaba y metía la polla todo lo que podía a través del agujero. Oía los gemidos ensordecidos a través del tabique y veía la cabellera rubia de mi chica moviéndose con ritmo. Yo, que estaba apoyado mirando desde lejos, me arrodillé y me puse cerca de María, escuchando como sorbía y chupaba. No me miraba, era como verla a través del espejo. No me sostenía muy bien, así que estaba recostado en la pared. Noté algo suave en mi cuello. Pensé que alguien me reclamaba, y me giré con la mejor de mis sonrisas. Delante de mis ojos vi amenazante una polla que se colaba por otro de los agujeros del Glory Hole. Estaba tan borracho que incluso dudé si tenía que chuparla, cumpliendo con lo que se suponía que debía hacerse allí, retorcerla, escupirle o pegarle un collejón. Así que opté por levantarme muerto de la risa mientras oía al dueño de la polla insistir con un seductor -chupa, vamos, chupa- pobre hombre seguro que no tenía ni idea de lo que estaba al otro lado.

María miró de reojo al nuevo inquilino pero viendo su tamaño, siguió mamándosela al primer afortunado. Aún así se apiadó de la polla confundida y la pajeó como pudo. María empezó a engullir más hondo y más rápido y el chico gemía y decía -te quiero follar, te quiero follar- Vi como mi chica deseaba la leche del muchacho, pero este parecía querer más. Cuando estaba a punto de correrse el tío retiró la polla del agujero, y apareció ante nosotros. María casi no se había levantado y allí estaba ya el tío con la polla al aire. Mi chica lo miró de arriba abajo, pasó por su lado y me agarró del brazo. 

Se veían ahora más cuerpos, carne, había sexo y mirones por todas partes. En el cuarto oscuro perdí a María. Yo me saqué la polla y deambule tanteando cuerpos. Me pajearon, me chuparon, toqué, estrujé, me tropecé y salí a tomar el aire, subiéndome el pantalón por el camino. María apareció a mi lado -Vámonos de aquí antes de que te echen- Habíamos estado en el cuarto oscuro mas de media hora. Ni idea de lo que hizo mi chica por allí.

Volvimos al hotel caminando. María me agarraba para darse calor y equilibrarme. La fiesta del hotel estaba en pleno apogeo y no fue difícil encontrar a nuestros amigos. Probablemente a causa del lugar de donde veníamos y del alcohol, me pareció ver a nuestras amigas muy cariñosas entre ellas y desinhibidas. Ellos comentaban en la distancia, cubata en mano, con la misma mirada que tantas veces les había visto en las casas de putas, fantaseando con la presa a elegir. Estuve a un tris de hablar más de la cuenta proponiéndoles a mis amigos un fin de fiesta "diferente"; por suerte algo de razón entró en mi mollera, cerré la boca y me alejé a por otra copa. María bailaba con las chicas y me controlaba por el rabillo del ojo.

En unos segundos se desmoronó el mundo, me flojearon las piernas y la gente se volvió borrosa y ondulante. Mi cuerpo dijo basta y el ron se reía de mi en el vaso. Lamenté mi poca cabeza, no me pasaba algo así desde hacía años. La camarera me miraba con cara de malas pulgas y lástima. María me cogió del brazo nuevamente y me arrastró a la habitación. Me desnudé y me dejé caer sobre la cama. Mi chica me miraba con los brazos cruzados dede los pies de la cama. 
-Yo no me voy a acostar todavía- después de decir eso oí cerrarse la puerta. Me quedé con la tele encendida. Creo que estaba Sandro Rey haciendo predicciones para el sorteo del niño, tal vez lo imaginé. Me levanté a vomitar varias veces, me perdí en la habitación y casi vomito en el balcón. Dentro de mi patetismo intenté hacerme una paja, pero me quedé dormido sin llegar a empalmarme. Me desperté varias veces. El reloj avanzaba y María no volvía. 

Me desperté con la luz del sol, la persiana abierta hasta arriba, y no había nadie a mi lado. Vi por el suelo de la habitación las prendas de María, su sujetador, las medias... y su tanga. Afilé mis sentidos y oí el correr de la ducha. Me levanté con un dolor de cabeza horrible y busqué pruebas de como le había ido la noche a mi pareja. No sé que hizo, no me lo ha contado, pero puedo imaginar cualquier cosa.

Desde que empezó el año María me sigue pasando factura por mi lamentable espectáculo. En este mes y medio poca cosa ha ocurrido. Follamos, eso sí, pero no me ha explicado nada de sus horas a solas en Madrid. No fantasea, no juega conmigo, ni siquiera hemos utilizado nuestros vibradores en lo que llevamos de 2012.

Tal como decía al principio yo tampoco estoy en mi mejor momento. Por suerte alguna amiga del blog me ha alegrado con sus fotos y me he devirgado en una nueva práctica. En nuestros inicios en el vicio colgábamos fotos en morbocornudos o amateurtotal. Recuerdo cuando los chicos nos enviaban sus fotos corriéndose sobre el cuerpo de María. Cuantas corridas les debo a esos benefactores! Mi chica se ponía muy caliente viendo el efecto que provocaba en otros chicos y, en parte gracias a eso, se ha convertido en quien es ahora. En este trance invernal parece que he completado un bucle. Ahora soy yo quien se corre con las fotos de sus amigas y se las devuelve llenas de leche. Después de todo me he vuelto un pajillero. Creo que hasta que no le devuelva a María la noche que le escamoteé en fin de año me lo va a hacer pagar. Quizás tampoco me vaya mal un poco de vida de marido convencional: sexo ortodoxo con la esposa y pajas furtivas con amantes imaginarias. A alguno os suena de algo?

*Las fotos corresponden a admiradores pajilleros de María durante estos años.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Puto soy

Me esperaba que Sonia fueses tu, misteriosa T.
Me esperaba que Sonia fueses tu, Marieta.
Me esperaba que Sonia fueses tu K, o que fueras tu, pero Sonia resultó ser Sonia, casada y triste.

No hago mucho caso de los comentarios anónimos, pero he de reconocer que el mensaje de Sonia me impactó. Su declaración de intenciones era clara y contundente: quería comerme la polla. Desonfiado le pedí que me enviara un mail, y al poco recibí su mensaje. Era un mail no muy extenso donde me explicaba que hacía poco tiempo había descubierto el blog de Obediente Nena. Nuestra musa del vicio no la dejó indiferente y siguió indagando por otros blogs de temática golfa. Me confesaba que se había masturbado con nuestras vivencias y con la de otros amigos bloggeros (UHL, Skhorpio y Traviesa Pareja, de entre los que soy asiduo). Lo que al principio le pareció una fantasía fue tomando cuerpo poco a poco. Así hasta que me ofrecía una cita.

Me envió fotos (vestidita y formal) y me resultó del todo normal, aunque ese pueda ser el peor piropo que nos dediquen. Ni gorda ni delgada, ni fea ni guapa, sobria, sin maquillar, con poco pecho y con esa sensación de poder discurrir entre la gente sin que nadie reparara en ella. La sinceridad de su mail y que lo acompañara con varias fotos me convencieron de quedar con ella en un conocido bar de Barcelona, en la calle Ferran el Catòlic por donde pasan miles de guiris y lugareños al día.

Yo la esperaba en un mesa a lado de la cristalera que da a la calle. Ella no conocía mi rostro pero yo tenía claro como era ella. Desde aquel sitio veía la entrada y no sería dificil hacerle una señal. Llegó puntual y enseguida me localizó, de hecho era el único solitario del bar. Se acercó desabrochándose la chaqueta y quitándose el foulard.
- Carlos?
-Si, eres Sonia?
Me contestó colocando la chaqueta sobre el respaldo de la silla y sonriendo como si acudiera a una entrevista de trabajo en una juguetería. La verdad es que la situación no dejaba de ser sorprendente, esa mujer me quería comer la polla, así sin más. Tras pedir un martini comenzamos una conversación lo más alejada posible del asunto que nos había reunido.

Poco a poco la charla comenzó a girar sobre ella y su vida. Tras comentarme que me había imaginado más feo (sic), pasó a relatar como nuestro blog había despertado su morbo e imaginación. Llevaba casada diez años en los que había sido madre de dos niñas preciosas de las que me mostró fotos, en un momento realmente embarazoso. Me explicó que en su adolescencia no había sido como su actual marido creía. Creció en una zona periférica de Sevilla y ni el sexo ni las drogas le había sido ajenas. Con catorce años había perdido la virginidad y en pocos años más había perdido la cuenta de chicos con los que había estado. Un embarazo no deseado, con su correpondiente aborto, y la muerte de un amigo en accidente de tráfico la convencieron de abandonar su alocada adolescencia para buscarse la vida en Barcelona, en casa de sus tíos. En estos momentos de la charla no me veía capaz de meterla la polla en la boca, para que os voy a engañar.

Al llegar a Barcelona, ya sobre la veintena, había dejado de lado el mundo de las discotecas, la noche y las drogas. En el gimnasio había conocido a un muchacho de su edad, Francesc, estudiante de derecho y de buena familia que más que un príncipe azul, era una boya flotando en un océano de mugre a la que agarrarse. Tras un casto flirteo actuando como de una buena chica se esperaba, llegó el noviazgo, el cariño, algo de sexo puro y silencioso, la boda, las felicidad de plástico, la maternidad y el aburrimiento.

Estaba enamorada de Francesc como padre, como amigo, como compañero e incluso como abogado, pero jamás lo había deseado (también intentó enseñarme una foto en el iPhone pero la disuadí de que lo hiciera) Lo quería tanto que no se imaginaba tener una relación paralela, así que, resumiendo, había buscado en la Sodoma y Gomorra de la red alguien que le diera terapia.

Sonia me cayó genial, pero la verdad es que no me hubiera acostado con ella y dudaba que fuera capaz de algo más que mantener una conversación. Me confesó que le gustaría ser como Maria o como Lara, pero le faltaba lo básico, la complicidad de su marido, que como podéis imaginar andaba en otro concepto del erotismo y el morbo. La miraba a los ojos y veía algo parecido a la tristeza, aunque sus labios y el tono de su voz cada vez me resultaban más atractivos. Me habló sin tapujos de las fotos de mi polla y del vídeo donde María me la chupaba. Se había corrido viéndonos y eso la hacía estar más cerca de mí que muchas otras personas.
Sin más me dijo que la acompañara al servicio. Fui tras ella en silencio y entré en el baño. Estaba sentada en el inodoro. No hubo preámbulos, me echó mano al cinturón y me desabrochó el pantalón. Fue la última vez que me miró a los ojos, con una sonrisa tibia. Me bajó el calzoncillo y me cogió la polla con mimo. Se la metió en la boca, aun flácida y la degustó como un helado en una tarde de verano. Yo no la tocaba, me dejaba hacer. No me costó nada empalmarme y Sonia lo celebró lamiendo, sorbiendo y pajeándome con pasión. Se la metía hasta la garganta, la sacaba y la besaba, pasaba la lengua arriba y abajó... no entiendo como su marido no había notado que la chica tenía escuela. Le desabroché un par de botones de la camisa y busqué sus pechos. Parecían vacíos, trémulos, como si hubiera amamantado a un tercio de legionarios, pero me sorprendió el tamaño y la firmeza de los pezones. Los pellizqué y acaricié provocando que se arqueara y gimiera. Se desabrochó el pantalón y metió su mano izquierda en las bragas. Intenté ver su coño, su pubis pero ella pareció esconderlo, supe que estaba allí porque engullía con más furia mi polla y se movía sobre el inodoro buscando la manera de que su mano estuviera más cómoda.

Busqué mi móvil para dejar prueba de mi sorprendente aventura, pero Sonia me lo impidió soltando mi polla y sujetándome la muñeca. Volví a dejar el iPhone en el bolsillo y decidí que era momento de dejar de ser un objeto. Cogí a Sonia del cuello y le metí la polla con firmeza pero lentamente en la boca, hasta que noté como entraba en su garganta. La mano de Sonia aceleró y empecé a follarle la boca con más fuerza. Le costaba respirar, notaba sus balbuceos y gemidos mezclados con sorbidos llenos de placer. Noté que me iba a correr. Pellizqué su pecho y la avisé con un gemido de que iba a llenarle la boca. Ella no la apartó. Siguió ofrecida, separando sus muslos y gimiendo. La primera oleada le llenó la boca, incluso tuve miedo de que con una arcada me mordiera, la segunda le escurrió por la comisura de los labios y el resto siguió ese camino. Se sacó la polla de la boca y escupió sobre el suelo mucho menos de lo que yo le había dado. Se limpió con papel higiénico y se recostó sobre la taza del inodoro buscando aire. Se abrochó la camisa, el pantalón y pasó por mi lado acariciándome el pecho con la mano, sin mirarme. Yo seguía con la polla untada de saliva y semen. Me retiré para dejarla salir y me limpié como pude.

Sobre la mesa había un billete de veinte euros sobre la cuenta. Ni rastro de Sonia. Parecía el pago a mis servicios, propina y dinero para el taxi, como un puto.

Días más tarde recibí un correo de Sonia. No le he contestado, así que aprovecho el blog para hacerlo. Por el texto parecía que había escrito con su marido husmeando la pantalla. Tenía un solemne aire de felicitación navideña borbónica, que tuve que interpretar:
"Gracias por tus consejos" (imagino que se refiere al blog, yo esa tarde hablé poco)
"Es una suerte tener amigos como tú" (creo que no somos amigos aún, no digo que no podamos serlo, la verdad ningún amigo me la ha chupado aun, nunca se sabe)  
"Espero seguir contando con tu apoyo" (aquí tengo claro que es un juego de palabras, no se refiere a "apoyo" sino a "polla", bueno Sonia, no voy a negar que eres toda una profesional en el francés) 
"Amigos que lo dan todo si pedir nada a cambio" (bueno, lo que te di me sale gratis, pero puestos a pagar... hombre algo más que veinte euros te agradeceré)
"Espero volver a tener una charla tan agradable como la del otro día" (Sonia si te gustó la experiencia creo que podríamos subir un nivel, estuve apunto de darte la vuelta en el baño, pero como ves soy un caballero. Por otra parte si te apetece repetir seguro que si me das permiso para poner tu mail en el blog, no te faltarán "amigos").

No voy a negar que disfruté como un animal. Creo que es una de las experiencias más bizarras y gratificantes que he tenido. Tras la apariencia dulce y apagada de Sonia hay una  auténtica depredadora dormida. Pobre Francesc, creo que ha empezado una cuenta atrás que va a hacer saltar su conservador modo de vida. Bienvenida de nuevo al mundo de los golfos.

Maria se está enterando al mismo tiempo que vosotros de mi escarceo barcelonés. Lástima no tener una foto para ilustrarlo. Si alguien fue al baño de señoras del Schilling y encontró un líquido blanco en el suelo, que sepa que no era gel, era fluido de blog golfo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Playing leds

Hay que ver el juego que da un buen hotel y un equipo de leds...



sábado, 5 de noviembre de 2011

El agridulce reencuentro

Fue poner la llave en el contacto, retorcerla y escuchar el motor ronronear. El mecánico ha hecho un buen trabajo. Todo funciona bien, pero no es como antes. Por suerte la factura no ha subido tanto como esperaba.

Tardo tanto entre entrada y entrada que siempre creo que debo dar explicaciones. La verdad es que desde el último post muchas cosas han cambiado. Después del verano mi principal fuente de ingresos me dijo que de momento prescindirían de mis servicios. No es exactamente un despido ya que no tenía contrato, pero de hecho ya no recibo una transferencia al mes por mi trabajo. Digamos que estoy en paro. Por suerte durante los años buenos no hice el loco y puedo pasarme los días viendo series y leyendo en mi sofá sin impacientarme.

María sigue colaborando con la empresa que la contrató hace unos meses y una buena cantidad de dinero entra en casa gracias a eso. María me anima a que escriba y me descuide por un tiempo de buscar trabajo, pero se me hace difícil guardar mis trajes y corbatas.

Hasta aquí creo que sólo algunos os sentiréis interesados. Quizás muchos otros esperáis que os explique como fue el reencuentro con María. Ya os adelanto que ahora la comparto con su amante. Él sabe que yo estoy al corriente e incluso le propuso a María que folláramos los tres, pero ella prefiere no mezclarnos. Es su juego y nosotros debemos respetar las normas.
Nuestro reencuentro fue en Ibiza. Pocos sitios mejores para gozar de buenas playas, copas y noches. A los que penséis en la Ibiza de los programas playeros de Cuatro ya os advierto que os equivocais de isla. Hay otra Isla Blanca diferente. María volvía de Madrid y nos pareció genial reencontrarnos en el hotel. Nuestra primera vez tras la separación fue visceral, animal. Follamos y nos besamos. Apenas la toqué como si quisiera concentrar todas mis energías en la polla. Nos corrimos jodiendo la siesta de los vecinos y empezamos nuestra semana romántica. Hubo paseos al atardecer, puestas de sol y mil caricias.

Pasábamos el dia en la playa de es Cavallet, en la zona nudista, salpicando nuestro convencional romanticismo con cuerpos morenos de alemanes y nórdicos. Parece que el nudismo está de baja entre los latinos y los jóvenes. Por mucho que nos esforzáramos en ser un parejita enamorada al uso, no podíamos renunciar a nuestros juegos. María separaba las piernas, como de costumbre, ante las miradas de nuestros vecinos y yo no perdía detalle de las intenciones de sus admiradores. Aunque no lo habíamos hablado aun, los dos nos moríamos por follar con alguna de aquellas parejitas  en su mayoría pasados de los cuarenta y deliciosamente depilados.

La farsa duró tres días. Al cuarto, mientras cenábamos en un restaurante del puerto, le pregunté directamente por su amigo. María me miró fijamente, con una sonrisa segura que me cohibió. No tuvo reparos en contarme lo bien que follaba con él. Que le daba un morbo terrible ser amante y esconder su aventura ante los compañeros. El chico estaba casado. Saber que María también tenía pareja le hacía sentir menos culpable y mucho más caliente. Supongo que a todos nos llena de vanidad follarnos a la pareja de otro. Ya sé que muchos os sentiréis indignados y pensaréis que debía hacerme valer, enfadarme, pero María me conoce demasiado. Pasando de mis miradas y gestos reprobatorios, me cogió la polla: Ella no engañaba, estaba durisima, deseosa de correrse. La sinceridad de mi polla la animó a asegurarme que no pensaba dejarle. Le gustaba como follaba y su polla, y por suerte, no sentía absolutamente nada por él. Habían ido incluso a algún club de intercambio, así que no era cornudo por una sola vía.  

Durante los meses que María estuvo trabajando fuera yo no me quede en casa fustigándome. Al principio si, pero tras masturbarme con toda la pornografía posible, decidí tocar carne. Ya sabéis de mis salidas con mis amigos. Fui de putas sólo y acompañado, por la tarde y por la noche, e incluso follé con una mujer mayor que yo si pagar. Eso si, no repetí nunca compañera. Una extraña percepción de la fidelidad la mía, verdad?

Aquella noche alargamos la velada todo lo que pudimos. Bebimos, fumamos y buscamos compañía sin suerte hasta que el cuerpo dijo basta. María se desnudó y se exhibió delante mio de una manera nueva. Se sentía fuerte, deseable y dominante. Le comí el coño con ansia, me empujaba la cabeza con fuerza y tuve que evitar el deseo caníbal. Me susurraba al oído como la follaba su amigo, como le chupaba la polla en el baño de cualquier restaurante mientras cenaban con los compañeros. Aguanté hasta que María me suplicó que me corriera, quería derrotarla, darme una dulce venganza, así que cuando me corrí ella llevaba bastante rato en fase REM.

Me vestí y miré por la ventana. Aun era de noche. Cogí la cartera y bajé a recepción. No me costó encontrar un club cercano. Las chicas estaban somnolientas, así que no perdí el tiempo. Descarté las rusas y rumanas, de preciosos cuerpos, y me fijé en una mulata de caderas anchas, tetas enormes y caídas. Seguramente era la que menos había trabajado en la noche. No discutí el precio. Desnuda era aún más desagradable que vestida, pero saboreé su coño con pasión. Ella gozaba y juraría que se corrió enseguida. Me pareció adivinar cierta mirada romántica, quizás la falta de costumbre. No sé si muchos clientes le habían comido el coño en aquel local. Sin desentornar los ojos me empezó a chupar la polla, creo que pensaba en su marido. No mamaba mal, pero nadie me la ha comido como María. La follé a cuatro patas, incluso me planteé metérsela por el culo, pero la vista de sus posaderas me disuadió. No se cuanto tiempo estuve embistiéndola. No me contuve, cada vez más fuerte, apretando sus enormes tetas y buscando con mis dedos su clítoris. Me sentí un cabrón y noté el alivio de la chica cuando le di la vuelta y me quité el condón. Me corrí en su pubis. No me había fijado en la barriga que tenía y en el vello rizado que me hizo pensar que estaba follando con la protagonista de alguna película porno de los setenta. Me vestí y dejé a la puta en su ensoñación romántica.

Al salir el jefe del lugar estaba colocando las sillas sobre las mesas y solo quedaba una chica en el local. Seguramente la puta que esa noche debía pagar su cuota por trabajar allí. Regresé al hotel y María parecía no haberme echado en falta. La marihuana siempre le hace el mismo efecto.

No le dije nada de mi salida de aquella noche. Seguimos hablando de nuestra nueva relación abierta y me propuso que yo buscara alguien para mis juegos. No hubiera querido escuchar aquello. No sé donde nos va a llevar esto. Se que el amante de María no tiene el menor interés en que su relación vaya más allá. Para él María es el barquero que la lleva a la otra acera, al infierno. No necesita fingir, goza con ella y se siente realizado haciendo cosas que no se atrevería a pedir a su esposa. No he visto ninguna foto de el, prefiero no hacerlo. Si he visto como es su polla y como María se la chupa. No os voy a negar que me excitó verlo y tampoco os negaré que siento algo parecido al desasosiego.

Quizás ahora entendais mi demora en escribir. Ya lo veis, sin trabajo, cornudo, angustiado, más pervertido que nunca, pero terriblemente enamorado de María. Alguien lo entiende?

martes, 20 de septiembre de 2011

itv

Este blog está en el mecánico, pendiente de que lleguen unas piezas para repararlo. Lo jodido es que no sé si podré pagar la factura del taller. Ya os contaré, si consigo que vuelva a funcionar.
Saludos a todos.

domingo, 3 de julio de 2011

Road Movie

Creo que tengo que dar una explicación. Mi última entrada fue algo críptica. La verdad es que no es fácil explicar lo que me llevó a crearla. La separación de María está siendo dura. La echo de menos. Hablamos cada día, me cuenta como le va el trabajo y como es la ciudad donde está. Después me escribe explicándome las travesuras que hace. Firma todos sus mails como "tu puta". Se está follando a un compañero. Es un chico más joven que ella, está bueno y tiene buena polla. Cada noche se corre con él varias veces. A pesar de lo que me excita la situación he de reconocer que por primera vez en años he sentido celos. Sé que María es feliz conmigo pero hace años que no puedo follar con ella cada día y María necesita más de lo que yo le puedo dar. Ahora mismo lo está pasando en grande y me ha contado que incluso fue al club Encuentros en Madrid con su amante.

Sentirme así, me empujó a quedar con una lectora del blog. Ella y su marido lo siguen desde hace tiempo y les daba morbo tomar una copa conmigo. Al día siguiente tenía plan con un viejo amigo en Barcelona (de ahí el título de este post) así que acordamos la cita y me decidí a acercarme a un bar del Born, el Copetín, seguro que muchos lo conocéis. 

No me costó encontrarlos. Ella llevaba un vestido banco, muy escotado con una falda asimétrica y un corte que dejaba al aire su muslo. Muy morena y perfumada no tardó en susurrarme que no llevaba bragas. Él, con todo la pinta de crápula que os podáis imaginar, de escaso pelo engominado, sudoroso y algo ansioso. Tomé un mojito y dejé que ellos hablaran. La verdad es que al principio su actitud no me excitó lo más mínimo. La insistencia de Jose me agobió "está buena verdad? quiere comerte la polla.... es muy puta..." sólo me faltó ver al tío tocándose mientras me lo decía. Tras una primera impresión algo tibia de Ana no voy a negar que a los dos tragos me hubiera encantado correrme en su boca, destilaba un aire a sumisa que me puso mucho, pero su marido me resultó bastante cansino. Decidí reservarme para el día siguiente, así que me tomé el mojito y educadamente les mentí. Antes de irme pude tocar el coño de Ana para deleite de Jose. Cuando salía del local vi como la mujer no perdía detalle del camarero negrito que preparaba vigoroso los combinados tras la barra. José tendría esa noche sus cuernos deseados, no me cabe duda. Jose si lees esto hasta el final entenderás porque no fui al baño con tu mujer. Espero que lo arreglemos en breve, quiero que veas como me corro con ella. Me encantó.

Conozco a Gerard hace mucho tiempo. Tuvo la suerte de invertir algo de sus ahorros (vendió un par de pisos de su propiedad en la cima de la burbuja inmobiliaria) en el negocio de otro amigo que ahora se ha convertido en una franquicia de éxito en España. Yo fui tan burro que no me confié en mi amigo. El sólo recoge el dinero. Sus socios tampoco lo quieren cerca: arruinaría la empresa en pocas horas. Así que, ya en la cuarentena, se dedica a ir a la universidad a sacarse asignaturas de Historia del Arte, aunque creo que nunca ha pisado un museo. 

Siempre me había hablado de sus aventuras mensuales que él llamaba "road movie". Salía a media mañana de Barcelona y llegaba hasta la Jonquera. Una ruta que se hace en un par de horas a él le lleva más de diez, y a veces, incluso el día completo. Otros amigos separados o solteros lo habían acompañado y formaron una especie de cuarteto del vicio y el puteo. Ahora que ellos se había retirado seguía fiel a su cita. En cuanto se enteró de que María estaba fuera me acosó a sms para que quedáramos, así que el sábado pasado caí en sus redes.

Pensaba que me recogería con alguno de sus coches deportivos, pero cuando me asomé a la ventana y lo vi montado en un Mini de color amarillo me planteé hacerme el sordo y no bajar. 

Llevaba varias latas de Red Bull, una botella de ron, cerveza, patatas... sólo me faltaron los berberechos. En cuanto me senté a su lado me puso la mano en la rodilla y me dijo con camaradería "que ilusión tío, lo vamos a pasar en grande" Debían ser las once y media de la mañana y ya se le notaba la cocaína en los ojos. "Joder Gerard... yo ya no quiero saber nada de esa mierda" "mejor" contestó. Así es Gerard, nada ni nadie le iba a joder su plan.

La primera parada me dejó helado. En la NII en un tramo revirado con muchas putas en el arcén, creo que por Tordera, Gerard aminoró la velocidad. Los coches nos adelantaron en tromba y súbitamente mi cicerone se metió en un camino de arena. Una mujer de unos cincuenta años, gorda, con unas raíces espantosas, sudorosa y vestida con un imposible traje a rallas blancas y azules, se nos acercó intentando parecer sugerente. La señora llamó a mi amigo por su nombre y en un tris me tuve que sentar en el asiento de atrás. La mujer se sentó en el asiento del copiloto y Gerard se sacó la polla con toda la naturalidad del mundo. He de reconcer que hasta me cohibí, aunque él orientó el espejo con naturalidad para seguir con la conversación. De fondo oía los lametones de la puta como si salieran del equipo de música, como si no fuera con nosotros. "Joder tío me salgo fuera" no caí en que el Mini sólo tiene dos puertas. Cogí un Red Bull, di un trago y lo rellené con Ron. La mujer se aplicó con ganas y mi amigo no tardó en correrse. Le dio cincuenta euros a la puta y me preguntó si quería probar. A la mujer le faltaban los dientes. 

Antes de reanudar la marcha Gerard se hizo una ralla y atendió un par de mensajes. Ese ritual se repetiría con frecuencia en las horas siguientes. En breve seguíamos en ruta. No recordaba lo divertido que era mi amigo, estuve riendo con sus aventuras mientras comíamos en un bar de carretera. Tras los postres, cafés, chupitos y porro de marihuana en el parking, reprendimos camino hasta la siguiente parada. 

Nuevamente decadencia. Un club en Palamós. No le costó seleccionar compañera. Me sorprendió como se le acercaban las chicas, sin duda conscientes de que una vez al mes pasaban los reyes magos: buenas propinas y coca gratis. En esta ocasión escogió una negrita caribeña a la que me hubiera follado encantado. Sólo la promesa de ir a uno de los grandes burdeles de la Jonquera me reprimió. La verdad es que el club daba algo de miedo, varias de las chicas parecían drogadas, tristes y somnolientas. Debían ser las siete u ocho de la tarde y éramos los único clientes. Según mi amigo "es mejor llegar prontito, así están limpias" sic. Yo me sentía como un verdadero cabrón allí. Me tomé un copa ante la mirada poco amistosa del camarero, un rumano huraño y agresivo, mientras despachaba a las putas que me atosigaban. Por turnos me sobaban y yo las correspondía. Una chica con apariencia de menor, muy delgada y risueña, se me acercó titubeante. Olía divinamente a una fragancia dulzona. Pude acariciar su pubis introduciendo los dedos por su pantaloncito y sólo la aparición de Gerard impidió que la llevará a la habitación. Cuando me separé de ella me sonrió con un gesto que no supe interpretar si era de alivio o de lástima. El rumano la miró poco amigablemente. En tiempos de crisis no se puede dejar escapar una presa cuando parece definitiva.

Unas horas más tarde tras comer unas deliciosas gambas en Palamós, seguimos ruta hacia el norte. Iba cruzando los dedos para que no nos parará la policía. Aunque Gerard parecía sereno (la coca le ayudaba) habíamos bebido mucho en poco tiempo. Yo iba bastante pasado y sólo podía pensar en la puta que me iba a follar y en como disfrutaría contándoselo a María.

Paradise. Seguro que os suena. Es el prostíbulo más grande de Europa y la verdad, impresiona. Pensaba que nos dirigíamos allí pero mi guía me dijo "nada, nada... mucho bombo pero vamos a uno mejor. Te acerco para que lo veas, de bajada si quieres paramos" Miré por la ventanilla como un niño al que se le escapa un globo en el parque de atracciones. Unos minutos más tarde aparcábamos en el Dallas. Desde fuera me decpecionó un poco, pero bueno, que casa de putas no es decadente desde el parking? Cuando entramos más de lo mismo. El mismo decorador excesivo y rancio de todos los burdeles, con una peculiaridad: unas chicas realmente impresionantes. Conté el dinero de mi cartera y no hice más juicios morales. A medía copa Gerard había vuelto a desaparecer. Mi ojos se clavaron en una negra deliciosa. No hablamos de dinero. Me moría de ganas de follar con una negra y esta era deliciosa. Me notaba bastante borracho y si hubiera estado mi socio cerca le hubiera pedido algo de sus polvos mágicos. Deserea me cogió de la mano y me llevó a su madriguera. En la habitación se quitó la poca ropa que llevaba y me dejó si aliento. Podéis verla en las fotos, no creo que nadie que haya leído hasta aquí me diga que no se la follaría. Hablo de mujeres y hombres. 
Tras pasar por el baño la tumbé en la cama y le metí la lengua en el culo, empujé, moví, sorbí, lamí su coño, sus pechos, apreté, pellizqué y me dejé hacer. No podía parar de pensar en como disfrutaría Maria con ese coño delicioso. Tuve que frenarla varias veces y dedicarme a su coño para no correrme como un principiante. Sólo el sobre precio de follarle el culo me hizo recapacitar. Le chupé repetidamente el coño y el culo hasta que me llenó los labios con su corrida. Agradecida me retiró el condón y siguió mamando hasta que llené su pecho de leche. Me quedé destrozado, hacía demasiado que no estaba dentro de una mujer y me corrí como un animal. Desarea se empezó a vestir y tuve que hacer esfuerzos por no quedarme dormido.
De nuevo en el bar la negrita se separó de mi sin mirarme, a la busca de doscientos euros más (al final pagué el sobreprecio, aunque no follé su culo le pagué de más, su cuerpo lo merecía) Gerard me esperaba tomando un Red Bull y al verme llegar me recibió abriendo los brazos, como si me hubiera llevado a perder la virginidad. Le acompañé con otro cubata que disfruté mientras seguía a Deserea deambular por el club. No tardó ni media copa en subir con otro chico. No está mal trescientos euros en hora y media.
La vuelta fue un rosario de comentarios y risas, como si volviéramos de un partido de fútbol. Aunque yo me dormía Gerard parecía más despierto que nunca. Quiso parar en el Paradise, pero yo sólo quería llegar a mi casita a dormir. Sólo hora y media más tarde me dejaba en el portal de mi casa. Gerard se fue haciéndome prometerle que el mes siguiente contaría conmigo. Me metí en la cama confuso. Pensando en si María estaría follando con su amante a esas horas. El olor de mi compañera de pago aún me rondaba la yema de los dedos. Me excité recordando el cuerpo de ambas y tuve que masturbarme utilizando las bolas tailandesas de María bien lubricadas. Me corrí sobre las sábanas y me quedé dormido como un angelito. A la mañana siguiente desperté con resaca, oliendo a lubricante y con el culo dolorido. Tuve que recordar el final de la noche para no dudar de mi heterosexualidad. Le escribí un mail a María dándole algunas notas de mi noche. Hoy leerá como fue toda mi ruta golfa. Al mail que le envié me contestó "yo también me follaré un negrito". María en estado puro. 

lunes, 27 de junio de 2011

Pausa

Esta situación me está superando. Me duele demasiado la barriga y tengo que pensar. Tengo cosas que contar pero no me veo con fuerzas. Creo que necesito vacaciones cerebrales. Ya os contaré, espero.

domingo, 22 de mayo de 2011

María no se aburre

A las tres de la mañana recibí esta foto de María. Sin una sola palabra ni aclaración. Me he pajeado como un animal. María pasándolo en grande y yo viendo la Noria y las pelis X del plus. Creo que el próximo finde voy a poner un empate en mi casillero.


viernes, 20 de mayo de 2011

Solidaridad

Unos buenos amigos de las islas afortunadas enterados de mi soledad transitoria, se han solidarizado conmigo. Lástima de la distancia, de los billetes de avión y de mi poco tiempo libre... con el esmero que mi amigo me está preparando el postre.... Otra vez será!!!





viernes, 13 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

primer sábado A.M (after maria)

Cuando compramos el Ipad 2 me moría ganas de probar el maravilloso face time hd para lo que realmente se ha diseñado: el cibersexo. Hasta ahora no habíamos tenido la mala suerte de necesitarlo, pero ahora, en la distancia, se nos presenta como un apetitoso sucedáneo, metadona para adictos a la piel. No cabe decir que mi agenda para el sábado presentaba un triste vacío blanco a partir de las 20:00. Mis amigos tenían fabulosos planes: dos  parejas con sus nenes en Sésamo Aventura, otros dos en el fútbol, varios en una boda (ya te vale Isidro, me podías haber invitado, lo de tu futura esposa fue ya hace mucho tiempo, no seas rencoroso) y el único soltero está trabajando fuera (no coincidirá con María?) Así que mi sábado iba a ser indoor, en mi casita, con mis juguetitos tecnológicos. No soy persona de salir solo, debe ser algún trauma de la infancia. Sé que si salgo solo tengo más posibilidades de acabar borracho dando lástima que de pasar una noche de éxito y diversión. 

María tampoco tenía plan así que parecía divertido jugar con la cam, no en vano nuestra entrada en este mundillo del golferío fue a través de la pantalla de un viejo portátil Acer. Sobre las 20:00 recibí un desolador mensaje "sorry, cena con los del trabajo, cuando vuelva te llamo" Interpreté el sms en dos direcciones. Primero, María lleva un fin de semana fuera y ya se va a pegar una buena fiesta y va a hacer la primera muesca en su revolver. Segundo, lo que pensaría cualquier marido o novio normal... que putada. No recuerdo cual de las dos lecturas pudo en mi mente. Inconscientemente me acerqué a la cocina, revisé que hubiera vino en el botellero y comprobé que quedará marihuana. Me duché, me rasuré con cuidado y me vestí como si fuera a salir. No voy a negar que tuve un momento de pausa en el que vi la tele como cualquier mortal, disfruté del cutis de Jordi González y de algunos vídeos de MTV.

Sobre las 23.00 descorché el vino y lié dos porros. Tumbado en el sofá me entretuve con un vídeo porno de fondo, una película maravillosa de negros enanos follando con maduras blancas, siempre se puede rizar el rizo. He de reconocer que busqué en varias páginas de relax si encontraba una negra enana, no hay nada que me dispare más la imaginación que un par de copas de Rioja. Viendo el escaso éxito de mis pesquisas, reduje la busca a chicas negras, independientemente de su estatura. Me fijé en Karla, guapisima, deliciosa, sólo tenía un pequeño defecto... una polla enorme. Dejé la imagen en pantalla y me empecé a fumar un porro mientras cavilaba. Prueba de fé, el canuto andaba por la mitad y seguía sin la decisión de llamarla. Por desgracia aun no tengo el ansia de probar una polla, aunque no negaré que me hubiera encantado follarle el culo.

Desestimada la idea de contratar chica por internet, me empezó a seducir la idea de buscar una puta callejera. Una rumana aniñada sería una delicia, por primera vez en la noche se me puso dura. Bajar por el coche, esquivar los controles de policía y llegar hasta la calles puteras se me hizo una odisea, y para acabar zanjar la tentación idea bebí dos copas de vino de un trago para asegurarme de que no iba a coger el coche.
Llegó la hora del msn. Por primera vez en mucho tiempo me sentía al otro lado de la ecuación. El tío solo que busca una pareja o chica para mostrarle su virilidad y regalarle su corrida. Como puede ser que a nadie le apetezca? es curioso como cambia el punto de vista de la gente cuando la necesidad aprieta. Algunas parejas amigas me saludaban y preguntaban por María, en cuanto mencionaba su ausencia, el más absoluto silencio. Nunca tuve más claro quien es el factor poderoso de la fórmula. Incluso una pareja para quien María se ha mostrado en más de una ocasión renunciaron a mi ofrenda.

Empecé a teclear con más dificultad y a vulgarizar mis comentarios. Nunca me hubiera creído capaz de teclear sin previo saludo "quieres ver como me corro?". Patético. Cuando me disponía a poner en marcha el cam4 y zanjar mi maravillosa noche con una corrida intrascendente, alguien se interesó por mi en el msn. La película porno se había acabado y seguía sin correrme, eso no lo hubiera permitido yo hace unos años. La foto del msn me llamó la atención. Una chica joven, delgadita, con un culo firme y conjunto negro de lencería. No era una foto excesivamente cuidada, podía parecer hasta chabacana, pero la modelo era una tentación y su aire de amateur principiante me cautivaron. Para mi sorpresa y decepción al otro lado de la pantalla estaba la parte masculina de la pareja. La verdad es que el tío, Juan me cayó genial. Me comentó que seguía el blog y que le encantaba María. Se mantuvo al teclado después de comentarle que María no estaba "lo sé socio, no te digo que sigo el blog". Eran ya las 2:00 de la mañana y yo estaba bastante perjudicado. Recibí varios mensajes como el que yo había escrito anteriormente.. "te enseño mi pollón guarra" y volví a alinearme con la gente de sentido común a la que molesta esa actitud. 

Juan empezó a mostrarme fotos de su chica. Me encantaba, y así se lo reconocí a mi comunicante. La chica tenía 23 años y aunque le secundaba en todas sus hasta ahora escasas experiencias, no estaba del todo en el bando de los viciosos. Es sorprendente como las nuevas generaciones encaran esta sexualidad alternativa sin tantos prejuicios. La verdad es que me excité mucho viendo a la chica. Juan me mostraba sus fotos a cara descubierta, vestida de calle, y eso me seducía aun más. Yo le mostré a Juan algunas fotos de María de nuestra colección y también mi hizo notar su excitación. Reconozco que estuve tentado de mostrarle fotos de María sin tapar su preciosa cara mientras me comía la polla, pero la botella vacía me aconsejó no hacerlo. Aún así Juan siguió mostrándome fotos cada vez más explícitas hasta que tuve que empezar a pajearme. Tenía poco pecho el pubis afeitado y un culo menudo y durísimo. La verdad que se parecía a una rumana de la calle a la que tengo echado el ojo. Juan me pidió si podía ver como me masturbaba. Me dijo que tenía un pollón y que aunque el no era bi, le daba morbo ver la polla que le gustaría ver en el coño de su chica, Sonia. Soy persona solidaria.

Juan estaba muy caliente. Se acercó a un armario y me mostró los jueguetes de su chica, su ropa interior, sus zapatos... vamos todo un fetichista. Mi amigo me guardaba lo mejor para el final. Vi como la cámara se movía y entraba en una habitación oscura. Una lamparita iluminó la escena. En una cama de matrimonio estaba, tapada hasta las orejas, una figura femenina. Juan retiró la sábana y pude ver el cuerpo desnudo de Sonia. Con delicadeza la colocó boca arriba y situó la cámara para que pudiera ver su coño. Apenas era una pequeña hendidura en la suave piel. Juan separó los labios y comenzó a acariciarla. Benditos porros, si no fuera por ellos me hubiera corrido al acto. Sonia relajó las piernas y jadeando se dejó tocar, se ofreció y separó las rodillas para que Juan siguiera cómodamente. La muchacha jadeaba modosita, como si en un sueño entre peluches notara ese placer y no quisiera admitirlo.  Podía apreciar como los dedos de mi partenaire entraban y salían empapados de ese coño tan delicioso. Juan se acercó al cuello de la muchacha y esta tapándose la cara, ya despierta, rió dejándose hacer. "Córrete tio, es como si te la follaras" No podía apartar la vista del coño y de sus manos tapándose la cara. No sé que me ponía más, su excitación o ese intento de parecer inocente. Me corrí abundantemente. Vi como los dos observaban la cámara, Juan se pajeaba con fuerza y Sonia parecía aún estar entre la vigilia y el sueño. Juan jadeba y decía frases que no alcanzaba a entender. Seguro que su noche acababa dentro del delicioso coño de su chica.

No me apetecía verlo. Apagué la cam y los eliminé de mi agenda. No borré ninguna de sus fotos, me servirán para otro sábado de soledad. La verdad es que una vez sereno, me he arrepentido de eliminarles, me encantaría follar con Sonia. Juan ya que sigues el blog, agrégame anda, quiero comerle el coño a tu chica. No sé si durante estos tres meses de soltería, la verdad es que me cuesta imaginarme follando con ella sin notar la mano cómplice y la familiar lengua de María por mi cuerpo. Seguro que le encantaría Sonia. Que bonito es el amor.

sábado, 30 de abril de 2011

María me deja

Deja, del verbo dejar. Dejar es un verbo de multiples significados. Puede significar prestar, también permitir y el más terrible de sus sentidos, abandonar. Quedémonos con sus dos últimas acepciones.

María me deja. En efecto, desde el uno de Mayo hasta el uno de Agosto estaré solo. Le ha salido una oportunidad laboral de esas que no se pueden rechazar. Durante esos tres meses ganará más dinero que yo en todo el año. No, no tiene que follar con nadie por contrato. Digamos que contratan a la María cara A, no a la cara B que vosotros conocéis. Ya sabéis que somos muy celosos de nuestra identidad y que poca gente sabe quien somos realmente. Alguna vez en algún club swinger hemos hablado con otras parejas sobre este o aquel blog. Es realmente divertido oir la sincera opinión que la gente tiene de nosotros y de nuestras aventuras. Sorprende lo que pueden decir u opinar de tí cuando se aparca la hipocresía. Recuerdo un chico que decía estar loco por María, "sí, la que sale en el blog... Gema ya sabe que me pone" entre risas y copas Gema parecía aceptar complice el deseo de su chico. Horas más tarde María tenía la polla del chico en la boca, y estuvo tentada de decirle quién era ella en realidad. No le dio tiempo... el muchacho no estaba muy acostumbrado a la garganta profunda.

Desde que estamos juntos nunca hemos pasado tanto tiempo separados. No sé como nos sentará este periodo. Ahí viene la segunda acepción del verbo.

María me deja. Es decir, me permite. Ambos sabemos que no vamos a estar tres meses sin estar con otras personas. Por mi parte estaré encantado de que María folle con otros chicos y chicas. Hemos convenido que me envie fotos de sus conquistas, para disfrutar en la distancia de su atrevimiento. El ambiente de trabajo que va a encontrar María no es precisamente conservador, así que no creo que tenga muchos problemas para encontrar pollas y coños de su gusto.

 
Por mi parte no me apetece dedicarme al cansino arte de la seducción en pubs y discotecas. Supongo que tontearé en el chat en busca de alguna aventura o en la mayoría de los casos, recurriré a invertir en la economía sumergida. No las traeré a casa, eso se ha pactado en los protocolos de nuestra temporal separación, así que seguramente visitaré algún hotel o piso lleno de encanto. También me quedará el postergado arte de la paja. Película porno, algo de ciber y la seductora idea de María siendo follada por otros, parecen buen plan para sobrellevar la soledad.

Os iré contando.

sábado, 26 de febrero de 2011

sábado, 5 de febrero de 2011

21 días

Respeto. Respeto y admiración. Quiero empezar este post con esas dos palabras para que nadie pueda luego echarme en cara la falta de alguna. Respeto porque considero que debe ir en el equipaje de cualquier persona medianamente inteligente. Es una norma básica de convivencia muy práctica y sana que deberíamos practicar más. Lo segundo porque me quito el sombrero ante la gente que se acepta y se muestra como es, con todo lo que eso conlleva. No soy muy partidario de salir del armario. Considero que nadie fuera de nuestro entorno más íntimo debe saber si tenemos hemorroides, que marca de papel higiénico usamos o si nos depilamos a la cera. Cuanto más en nuestra sexualidad.

Ayer vi atento el programa 21 días. Soy así de básico, dame algo de carne y me tienes de fiel televidente. He de confesar que lo que más me motivaba del programa era ver a esa presentadora medio mema, niña buena y seguro que excelente estudiante, vestida con un corset mostrando escote. Además intento no desaprovechar la oportunidad de aprender siempre que puedo.

Algunos amigos me tientan con el mundo BDSM. No sé si me equivoco pero creo que hay varios aspectos en esas siglas que para mí son más o menos apetecibles.

Empecemos por la estética. El fetish me parece muy sugerente y la cumbre de la estética sexual. Como cualquier otro aspecto de la moda habrá gente con más o menos gusto y más o menos elegante, pero estaremos de acuerdo en que una mujer vestida con ese tipo de ropa está por lo general deseable (el blog de mi amigo Danton Maltés es buena muestra de ello). Otra cosa son los hombres. Ahí me pierdo. No le pillo el gusto a esos tangas con tachuelas, pantalones de látex o  a esas máscaras tipo "el zorro".

El aspecto sádico es el que más compromete mi moral. Quizás a personas con cierta tendencia a la violencia mental, nos pone en un aprieto la petición de alguien para que le hagamos daño. Un culo desnudo, una fusta y la petición de que golpeé me parecen una tentación en la que quizás pierda el control. Prefiero no asomarme a ese balcón, no vaya a ser que se me cague una paloma.

La sumisión puedo aceptarla hacia mí, pero nunca por mi parte. Sencillamente no lo concibo. Supongo que eso nos viene marcado en el código genético. Eso de tener una esclava para todos mis caprichos me parece muy tentador, de hecho me encantaría ser un patricio romano rodeado de esclavas y esclavos.

El concepto del sufrimiento o el dolor como peaje a cambio del placer no entra en mi concepto de la vida. Nuestra moral judeo-cristiana nos empuja a creer en eso, el que estudia tendrá un buen empleo, el que trabaja mucho vivirá mejor, el esfuerzo y el sacrificio siempre tienen recompensa. Si ponéis "Salvame" me daréis la razón en que eso no es exactamente así. 

Me sorprende la vinculación del BDSM con la religión cristiana. Existe un "dress code" (sotana y alzacuellos vs látex y máscaras), la penitencia a cambio del perdón (cilicios o fustas vs mmmmm... cilicios o fustas?), el sufrimiento como camino al cielo (la vida eterna vs el placer el sexual) Me gustaría saber si el BDSM como tal existe fuera del orbe cristiano (a excepción de nuestros queridos tarados japoneses)

Sinceramente, creo que sufrimos bastante sin desearlo como para buscar voluntariamente el dolor. Soy de los que prefiero que me coman la polla a que me zurren en los huevos con una fusta. Soy raro? quizás... Espero que nadie me diga que debería probarlo, nuestro cerebro es un simulador maravilloso para saber si algo nos puede gustar o no. Nunca me han cortado un dedo para saber que debe doler horrores. Tampoco voy a parir y seguro que cuanto menos debe ser molesto.
(foto del blog de mi amigo danton maltes, fiesta devotion)

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